Hace pocos días leí en un medio de comunicación que el secretario político del FSLN en Diriamba, Gilberto López, amenazó con cortar las manos a todo los que hablen mal del partido rojinegro. Lo dijo en la inauguración del año escolar 2010, ante centenares de menores de edad, lo que lo coloca como violador de las leyes del país.
Este señor, en primer lugar no debería darle apertura a un evento educativo tan importante como el año lectivo. En segundo lugar, con su lenguaje amenazante viola varios artículos de la Convención Internacional del Niño y la Niña, que Nicaragua incorpora en la Constitución Política y en el segundo párrafo del Art. 71 dice textualmente: “La niñez goza de la protección especial y de todos los derechos que su condición requiere, por lo cual tiene plena vigencia la Convención Internacional del Niño y la Niña”:
En cualquier parte del mundo donde se respeta a los menores de edad ya se hubiese procesado al señor Gilberto López, secretario político del Frente Sandinista de Diriamba por el discurso intimidante y terrorista, no apto para ese público por daños psicológicos a la niñez nicaragüense.
Los fundamentos generales de la pedagogía nos dicen que: “Aprender a vivir con los demás significa que la educación tiene una doble misión, enseñar la diversidad de la especie humana y contribuir a una forma de conciencia de la semejanza y la interdependencia entre el descubrimiento del otro para comprenderse uno mismo”, esto se llama respeto a los pensamientos ajenos que según parece no conocen los supuestos líderes sandinistas.
La educación en Nicaragua sigue siendo una materia pendiente sobre todo para este Gobierno que tiene la desfachatez hasta de mandar a amenazar a los niños y maestros en su primer día de clases, algo que para todos es una gran fiesta el regreso a la escuela.
Coincido con el editorial de LA PRENSA del 2 de febrero que dice que “la experiencia internacional ha demostrado y sigue comprobando, que las ventajas competitivas de cada país se obtienen a base de un alto nivel educativo de la población, de la buena calidad de la enseñanza, mediante la importancia que los gobiernos y sociedades le dan al factor educativo. Así ha sido siempre a lo largo de la historia, pero este principio tiene mayor validez ahora que el mundo está mucho más conectado, interdependiente y globalizado; cuando hasta países con economías muy pequeñas, como Nicaragua, están obligados a dinamizar su participación en el mercado y la competencia global”.
Para que nuestra educación sea mejor debemos de tener gobiernos que le den prioridad al tema, que no hagan demagogia con un asunto tan importante para el desarrollo de la patria. Maestros mejores remunerados y calificados para esa noble misión.
Y como dijo el Obispo de Matagalpa, monseñor Jorge Solórzano al referirse a la educación: “pensemos que si los recursos en el país son pocos, entonces démosle prioridad a la educación, y hagámoslo si de verdad creemos que la educación es el motor del cambio, y que puede incidir mucho en el peso de ser persona. Hay épocas en que podríamos hablar de otro modo, pero hoy hacen falta ideas con peso, y una idea con peso es hacer de todos los ciudadanos de Nicaragua, personas dignas”. ¡Qué Dios bendiga a nuestra patria!
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