Armando Lau Gutiérrez

Cartas al director

Esperanza

“Aunque tengamos la evidencia de que hemos de vivir constantemente en la oscuridad y en las tinieblas, sin objeto y sin fin, hay que tener esperanza”.

Pio Baroja (1872-1956)


Compra del Canal 8

Para nadie es un secreto que la compra/venta del Canal 8 de televisión está asociada con el bien ponderado programa que impartía el periodista Carlos Fernando Chamorro Barrios a las 8:00 p.m.

Chamorro, sin lugar a dudas, es el mejor exponente del periodismo nacional. Su elocuencia, soltura y divergencia intelectual lo han situado en lugar prominente en la política nacional e internacional. Sus exposiciones contundentes, certeras y sabias en el marco de la problemática social y política del país han sido como dardos punzantes en el cerebro del los totalitarios gobiernistas.

Financieramente: el ganancioso de la compra/venta de este canal ha sido el señor Carlos Briceño. Los perdedores han sido la teleaudiencia pensante y democrática.

A pesar de que en la Asamblea Nacional (AN) la suma de votos de la oposición es mayoría con respecto a la bancada del Gobierno, la realidad es otra, debido a la suma agregada de votos de los sicarios políticos de la misma oposición. La misión de estos señores es tomar decisiones trascendentes en el momento oportuno a favor del FSLN, sin importarles un comino la democracia social que tanto anhelamos los nicaragüenses. Desgraciadamente estas personas han perdido por completo la seriedad y el decoro.

Pregunto: ¿Por qué en las reuniones de la oposición se invita a los sicarios políticos reconocidos? Al enemigo hay que tenerlo fuera de casa. Tener al enemigo dentro de la casa es como andar un alacrán en la camisa. Por eso es que el FSLN no necesita de informantes.

Si queremos tener una Nicaragua libre, independiente y soberana, necesitamos estructurar un buen cimiento en la lucha libertaria: el doctor Arnoldo Alemán tiene que desaparecer como líder del PLC.

La gran unidad del liberalismo implica no solamente fortalecer en todas sus estructuras al partido liberal, además de ello, invitar a los demás partidos de oposición y, en iguales condiciones, realizar los nombramientos de las personas idóneas que asumirán las autoridades futuras en el nuevo gobierno del 2012.

Armando Lau Gutiérrez

 

Paradoja del por qué


Generalmente cuando suceden desgracias; ante problemas económicos o sentimentales, ante enfermedades, accidentes, la muerte de un ser querido, y especialmente ante calamidades y desastres masivos como el terremoto acaecido en Haití recientemente, mucha gente se pregunta: ¿Por qué?, ¿por qué a mí?, ¿por qué un Dios misericordioso habría de castigar de esta manera o permitirlo?, ¿cómo podríamos atribuir tanta ira del cordero divino, que es la verdadera mansedumbre?

“Porque la ira de Dios es una gracia. Para entender esta paradoja, primero tenemos que explorar la psicología del pecado”, nos dice Scott Hahn, un pastor evangélico calvinista convertido a la Iglesia católica, en su libro titulado La Cena del Cordero , basado en el último libro del Nuevo Testamento , el Apocalipsis . A continuación, el autor nos ofrece algunas claves o respuestas a nuestros cuestionamientos.

“La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que por su injusticia tienen aprisionada la verdad. El pecado es una acción que destruye nuestro vínculo familiar con Dios y nos aparta de la vida y de la libertad. Tenemos la obligación de resistir la tentación. Si fallamos y pecamos tenemos la obligación de arrepentirnos inmediatamente. Si no nos arrepentimos, Dios nos abandona y permite que experimentemos las consecuencias de nuestros pecados, los placeres ilícitos: También Dios permite que continuemos en pecado, formando un hábito, un vicio, que oscurece nuestro entendimiento y debilita nuestra voluntad, y nuestros valores se reinvierten. El mal se convierte en nuestro “bien” y el bien se presenta como un “mal”, porque amenaza con apartarnos de satisfacer nuestros deseos ilícitos.

Una vez que hemos abrazado el pecado y hemos rechazado nuestra alianza con Dios, sólo puede salvarnos una calamidad. A veces lo más compasivo que puede hacer Dios con un borracho, por ejemplo, es permitir que destroce el carro o que le abandone su mujer… lo que le forzará a aceptar la responsabilidad de sus actos. ¿Y qué pasa cuando toda una nación ha caído en un pecado grave y habitual? Funciona el mismo principio. Dios interviene permitiendo una depresión económica, una conquista extranjera o una catástrofe natural. Pero en cualquier caso, constituyen la más misericordiosa de las llamadas de atención.

A veces, el desastre significa que el mundo que conocieron los pecadores está en vías de extinción. Pero, como dijo Jesús: ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero y perder su vida?

Para un cristiano, incluso los desastres son buenos; porque sirven para purificarnos de nuestros apegos a este mundo. Sólo cuando nos arruinemos, quizás, dejaremos de preocuparnos por el dinero. Sólo cuando nos abandonen nuestros amigos, dejaremos de intentar impresionarlos. Cuando nos quedamos sin dinero, podemos recurrir a la única cosa que nadie puede quitarnos: nuestro Dios. Cuando los amigos nos abandonan, podemos volvernos al amigo que no cambia… a quien no podemos impresionar porque nos conoce a fondo. Después de la oscuridad viene la luz y tiempos mejores vendrán a Haití.

Esmeralda Cardenal

Ecuador: apartheid laboral

AIPE.— El Código laboral ecuatoriano —que precede a Rafael Correa— parte de la idea de que es necesaria la intervención del Estado para proteger al trabajador del jefe. En ese sentido, Ecuador no es extraño, ya que creo que no existe un país sin legislación laboral que parta de ese supuesto. El problema es cuando la regulación es tan compleja que se vuelve excluyente y crea un apartheid laboral: unos trabajadores están en el sector formal y gozan de las protecciones/privilegios establecidos en la ley, mientras que otros trabajadores se ven relegados al sector informal.

Y no es para preocuparse menos de los trabajadores informales, ya que según un reporte de la OCDE, el 60 por ciento de los trabajadores alrededor del mundo laboran en la economía informal. Pero más que un problema, el sector informal es la señal de que existe un mercado laboral formal con una regulación que no funciona para la mayoría de los trabajadores.

No obstante, cuando en Ecuador se discute una reforma al mercado laboral, casi siempre se ignora a los trabajadores del sector informal. Se crean nuevas rigideces en nombre de los trabajadores. Lo que no se dice es que hacerlo probablemente sólo favorecerá a un grupo de trabajadores que ya tiene la fortuna de estar en el sector formal. Tampoco se dice (porque tal vez ni siquiera se le considera) cómo cada nueva “protección” laboral encarece el ingreso al sector formal. Por ejemplo, al aumentar el salario mínimo, el jefe tendrá el incentivo de crear menos plazas de trabajo, reducir las existentes, contratar “por debajo de la mesa” y/o reemplazar obreros con máquinas.

Como los trabajadores informales son invisibles uno podría pensar que son un grupo pequeño. Pero uno estaría equivocándose, ya que para 2001 más ecuatorianos estaban empleados en el sector informal que en el sector formal. Según un estudio de CORDES, que se publicará este año, aproximadamente 60 por ciento de los trabajadores ecuatorianos están en el sector informal. Para el tercer trimestre de 2009, según Análisis Semanal de Grupo Spurrier, se habían perdido 200,000 empleos a tiempo completo y muchos ecuatorianos habían perdido la esperanza de encontrar trabajo, es decir, se autoexcluyeron de la población económicamente activa (la cual se redujo en 2.4 por ciento o 107,000 ciudadanos en relación al tercer trimestre de 2008). Es probable que éstos fueron relegados a la economía informal debido a la mayor exclusividad del sector formal, creada por el Mandato 8 de la Constituyente y el aumento constante del salario mínimo. No conozco de algún estudio que haya demostrado la relación causal entre el aumento de la rigidez laboral y el creciente desempleo y subempleo dentro de Ecuador y durante este Gobierno. Pero a nivel mundial, sabemos que una regulación más rígida del trabajo está asociada con una mayor informalidad y con un desempleo más alto, especialmente para los jóvenes.

Además, ya van tres años de hacer más rígida la política laboral y todavía la mayoría de los trabajadores ecuatorianos —los informales— siguen siendo invisibles. La ley y los políticos continúan ignorándolos y haciéndoles más difícil el ingreso al sector formal.

Gabriela Calderon de Burgos

Editora de Elcato.org(www.wlcato.org)www.aipenet.com

COMENTARIOS

  1. en verdad, en verdad,
    Hace 17 años

    Señora Esmeralda Cardenal, siempre leo con mucho placer sus cartas, que por cierto son muy constantes en esta sección. Yo le preguntó a los editores: La señora Cardenal no es digna de aparecer en la pagina de opinión con sus bien elaborados y valientes escritos? Porque, pregunto, a unos escritores de opiniónlos tienen confinados a ser meramente escritores de cartas y a otros con menos meritos les abren las paginas de Opinón? Proteste doña Esmeralda. Proteste don Carlos Chamorro.

  2. Ydeay
    Hace 17 años

    Y siguiendo lo dicho por en verdad, en verdad, hay que preguntar tambien el porque publican en cartas al director, unos articulos que nada tienen de carta. O son articulos o son cartas. Pero no las dos cosas. O es que le enviaron el articulo por correo al señor director del periodico?

  3. nica83
    Hace 17 años

    Felicitaciones hermana Esmeralda Cardenal por su carta.

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