Hace una semana José Enmanuel Alemán soñaba con aprender a hablar inglés, el idioma de los negocios. Con 16 años, el joven quiere brindar mejor atención a los turistas que visitan uno de los hoteles en la Isla de Ometepe, donde trabaja cuando no está en la escuela o ayudando a su padre a cultivar la tierra.
Ayer, con un inglés bastante fluido, agradeció a Richard Sanders, Ministro Consejero de la Embajada de Estados Unidos y a otros funcionarios, por haberle otorgado la oportunidad de participar en el Campamento de Verano de Inglés Intensivo.
Al igual que José Enmanuel, otros 80 jóvenes provenientes de diversos municipios del país adquirieron, en una semana de estudios intensivos, los conocimientos de lectura y escritura del inglés y para demostrarlo decidieron que durante la clausura del campamento, ayer, no habría ni una palabra en español.
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Los 81 estudiantes comparten algunas características. Cursan la secundaria con excelentes calificaciones, la mayoría no cuenta con las condiciones para pagar un curso del idioma inglés en una academia, pero aprovechan al máximo los conocimientos que les imparten en sus respectivos centros de estudios, ya que consideran que el inglés les abrirá muchas puertas.
José Enmanuel pronto iniciará el último año de bachillerato y está seguro de que el dominio que ahora tiene del inglés le ayudará a pavimentar el camino para cumplir su sueño, que es convertirse en arquitecto, para “rediseñar” la realidad de su familia y la de Altagracia, Isla de Ometepe, de donde es oriundo.
En el mismo grupo estaba Diana Martha López, quien a sus 18 años comparte su tiempo entre los estudios de secundaria y el trabajo de mesera. La joven dice que ahora se siente más cerca de coronar su sueño, que es convertirse en profesora de inglés en el instituto de Condega, de donde es originaria.
Según el ministro consejero Sanders, Estados Unidos seguirá promoviendo este tipo de programas en el país, porque con ello demuestran el compromiso con el pueblo de Nicaragua, ya que cuando los jóvenes aprenden otro idioma se les abre un mundo de oportunidades económicas, especialmente en esta sociedad globalizada.
Lillian Nigaglioni, encargada de asuntos públicos de la sede diplomática, explicó que durante el campamento los participantes adquirieron la base para continuar sus estudios de inglés.
Además, se les informó que podrán optar a becas para consolidar sus conocimientos de inglés, asistir a universidades de Estados Unidos y participar en intercambios culturales o académicos.
Es la segunda vez que se realiza un campamento de este tipo en el país. El primero fue hace dos años y benefició a estudiantes universitarios.
Este año se desarrolló en el centro de retiro El Tepeyac, cerca de Granada, y tuvo dos fases.
La primera con el objetivo de fortalecer la enseñanza del inglés en las escuelas, capacitando a 40 profesores. La segunda benefició a los 81 estudiantes de secundaria.
El campamento contó con la colaboración de la Embajada de Estados Unidos, voluntarios del Cuerpo de Paz y profesores del Centro Cultural Nicaragüense Norteamericano. Aunque el curso tiene un costo cercano a los 20 mil dólares, el único gasto en el que incurren los participantes es el pago de transporte desde sus casas a la embajada y viceversa. La experiencia ha dado buenos resultados y el curso podría impartirse al menos una vez por año.
Pese a que las relaciones entre los gobiernos de Nicaragua y Estados Unidos no pasan por su mejor momento, Richard Sanders, Ministro Consejero de la Embajada de Estados Unidos, dijo: “Estaremos aquí mientras podamos estar colaborando, ayudando, haciendo que el pueblo de Nicaragua (se) supere y logre otro nivel de vida y vamos a seguir en este esfuerzo”.
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