CORRESPONSAL/ JINOTEGA
Alba Albertina Herrera regresó de Lousiana, Estados Unidos, con una prótesis que le permite utilizar ambas manos luego que le fueron cercenadas por su ex compañero, Santos Tomás Meza Gutiérrez, hace siete años.
Meza le propinó cinco machetazos, dos de ellos en ambas manos, cortándoselas, en octubre del 2003, en San Pedro de Kininowas, 28 kilómetros al norte de Bocay.
Al momento del hecho, Meza tenía tres meses de estar conviviendo con Herrera, luego que ella quedara viuda, con seis hijas mujeres, al morir su esposo, Noel Cornejo.
“Todo fue porque me daba maltrato y me negué a seguir conviviendo con él”, apuntó Herrera.
Del hechor, Herrera dijo que huyó, pero ella a diario visita la unidad policial de Jinotega, preguntando por él, pues asegura que le han dado varias versiones sobre su paradero y ella teme que la vuelva a agredir.
“Me han dicho los policías que lo mataron y que murió hace seis meses, durante una persecución de la Policía, pero yo no creo. Lo hacen para que deje de llegar a preguntar, yo digo que ese sujeto está vivo, porque otra gente me dice que anda libre y que pregunta por mí”, refiere la afectada.
“A ese sujeto me le fui porque me pegaba hasta tres veces al día. Me fui por el monte hasta llegar donde mis familiares. Él llegó allá, me atacó a machetazos, mientras yo cocinaba. Mi papá y hermanos andaban en la iglesia de la comunidad y todo fue porque me dijo que me fuera con él, pero yo no quería por el maltrato al que me sometía”, recuerda la mujer.
LA PRENSA preguntó en la Policía por el hechor, pero ningún oficial informó de su paradero, incluyendo la vocera, teniente Lilliam Chavarría.
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