Haití: un reto de la humanidad

Ronald Hill A.

De todo hemos podido ver a través de la televisión, sobre esta nueva tragedia que el martes 12 de enero devastó Puerto Príncipe. Gente tratando de escapar de los edificios en el preciso momento del sismo con 7.0 grados, edificios derrumbados, fuego ardiente en las calles, personas deambulando como zombis en busca de sus familiares, otros escarbando con las manos para auxiliar a los atrapados entre los escombros, miles de muertos tirados en las calles, plazas y parques utilizados como refugio de personas heridas auxiliadas por su familiares, camiones trasladando cadáveres hacia fosas comunes sin identificar los cuerpos. Hambre, desesperación, llanto, sufrimiento. Una verdadera tragedia humana.

La vida de esta nación, a lo largo de su historia, ha sido lo mismo: una tragedia. Desde la llegada de los españoles hasta nuestros días el pueblo haitiano ha sufrido las consecuencias de los procesos más perversos desatados por la humanidad: aniquilación del pueblo aborigen, los arawak por los colonizadores españoles, la implantación por los franceses de uno de los regímenes más vergonzosos de la historia: el sistema esclavista para la explotación de las plantaciones de caña de azúcar, lo que incentivó el comercio de esclavos “importándolos” principalmente del África Subsahariana. Tanto fue el sufrimiento del pueblo haitiano que en 1769 celebraron una ceremonia vudú promovida por el sacerdote Boukman, el que llamó al pueblo a sublevarse y enfrentar a los blancos, dueños de las plantaciones, lo que desembocó en una lucha emancipadora por parte del pueblo, la que fue retomada por Francois Dominique Toussaint-Louverture, quien dirige la revolución entre 1793 y 1802 enfrentando a españoles, ingleses y franceses hasta su captura, destierro y muerte en Francia. En 1803, Jean Jacques Dessalines vence definitivamente a las tropas francesas en la batalla de Vertierres y declara la independencia en 1804, proclamándose emperador.

Toda esta prolongada lucha del pueblo haitiano por lograr su independencia lo convierte en el segundo país del continente americano y primero de América Latina de acceder a ella mediante un proceso revolucionario de carácter abolicionista. En 1822, las tropas haitianas invaden la parte oriental de la isla La Española (República Dominicana), que recobraría su independencia en 1844. La inestabilidad política, las pugnas internas entre blancos y negros sirvió de pretexto a Estados Unidos para invadirlo en 1915 y ejercer su dominio total hasta 1934. El resto de la historia ha sido las constantes luchas internas entre las autoridades mulatas y la gran masa de afrodescendientes lo que ha convertido a este país en uno de los más pobres del planeta.

De diversos puntos del planeta la ayuda humanitaria no se ha hecho esperar para paliar las consecuencias de la tragedia. Las Naciones Unidas, la Unión Europea, China, Estados Unidos, Nicaragua y muchos más contribuyen en estos momentos a paliar los estragos con brigadas de búsqueda y rescate, médicos, alimentos, agua potable como muestra de la solidaridad hacia el pueblo haitiano. Es de tal magnitud el desastre que vemos ya a la gente saqueando tiendas, descontrol en el abastecimiento de alimentos, heridos que no han sido curados y que con seguridad engrosarán la lista de fallecidos por procesos infecciosos y un gobierno haitiano impotente ante la tragedia de su pueblo.

¿Qué depara al pueblo haitiano en el futuro? ¿Podrá recuperarse de esta nueva tragedia? Por supuesto que sí. De la tragedia hay que recoger renovadas esperanzas. De la humanidad entera depende que las ansias de libertad, paz y progreso sean una realidad. Es el momento de pensar en el nuevo Haití. El mundo tiene la capacidad material para que las palmeras vuelvan a crecer entre las ruinas y que los tambores suenen nuevamente llamando al pueblo a emprender el camino hacia su desarrollo, igual como Bouckman hace 241 años los convocó para luchar por su emancipación de las cadenas de la esclavitud. ¡Haití es un nuevo reto de la humanidad!

COMENTARIOS

  1. NICA MADE IN USA
    Hace 17 años

    BUEN PUNTO DE VISTA y optimista como debe ser,pudiera decirse completamente opuesto al punto de vista del de Sergio Ramirez Mercado;el de Ramirez el comentario es como de mal aguero,que una vez que pase la novedad de la noticia,el mundo se va olvidar de Haiti,me gusta mas el punto de vista de Ronald,Haiti se tiene que levantar como el ave Fenix,de las cenizas,las ayudas eternas no funcionan,nada de paternalismo,solo hay que ayudarlos a levantar el vuelo y el resto ira por cuenta de sus lideres

  2. Miguel Angel Lacayo Castro
    Hace 17 años

    Una vez mas surge un escritor positivo de los Hill Alvarez inminentemente humanista y revolucionario con una amplia vision sociologica de las desgracias por la inclemencias ………….. y un critico muy certero de las guerras por las luchas del poder.

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