La fe
“El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz”.
Madre Teresa de Calcuta (1910-1997); misionera yugoslava nacionalizada india.
Haití, una mirada de fe
Todos nos hemos conmovido con Haití. La solidaridad ha dejado atrás el egoísmo y muchos corazones se han visto ablandados. Los periodistas nos han acercado los problemas, y particulares, la Iglesia y los gobiernos se han apresurado a enviar ayuda. Estos acontecimientos nos hacen más hermanos, sabedores de que desconocemos nuestra suerte en una Tierra que nos regala pero cuyas leyes también nos golpean. La Tierra no es nuestro hogar definitivo. Ante las calamidades, el creyente ayuda, reza y pregunta. “¿En dónde estabas, Señor?”. Como una señal de su presencia, entre las ruinas de la Catedral de Puerto Príncipe, quedó en pie un bello crucifijo de mármol blanco, y parece que de allí viene la respuesta y el consuelo: “Yo estaba allí, junto a los vivos y los muertos, ofreciéndome por ellos. La muerte no tiene la última palabra”. ¿Hay mayor solidaridad que acompañar, en silencio, al que sufre? “Padre mío, ¿por qué me has abandonado?” —clamó Jesús en el Calvario, sin perder la paz ni la aceptación de los designios amorosos e inescrutables de Dios Padre, que callaba—. Tras la muerte está la resurrección y la vida. El que cree, sufre lo que todos; pero no como todos: su corazón lo alivia su esperanza, y puede hacer suyos los versos de Martín Descalzo, el que fuera periodista, sacerdote y escritor vallisoletano, en su lecho de dolor: “Y entonces vio la luz./ La luz que entraba/por todas las ventanas de su vida/ vio que el dolor precipitó la huida/ y entendió que la muerte ya no estaba./ Morir sólo es morir. Morir se acaba./ Morir es una hoguera fugitiva./ Es cruzar una puerta a la deriva/ y encontrar lo que tanto se buscaba./Acabar de llorar y hacer preguntas;/ver el amor sin enigmas ni espejos; /descansar de vivir en la ternura;/tener la paz, la luz, la casa juntas/ y hallar, dejando los dolores lejos,/la Noche-luz tras tanta noche oscura.
Josefa Romo Garlito
Trago amargo, pero necesario
Un texto cristiano escrito por San Lucas dice: “Si ves que tu enemigo es más fuerte que tú, considéralo y a tiempo envía embajadas de paz”, y creo que el señor Eduardo Montealegre está demostrando ser un político con sesos y agallas y saliéndole al paso al doctor Arnoldo Alemán, quien no tendrá el más mínimo reparo de negociar con el orteguismo con tal de salirse con la suya, lo que se traduce en poner a sus incondicionales o sus familiares, como lo ha demostrado y traído a Nicaragua las negativas consecuencias que de sus pactos hemos cosechado.
Las negociaciones son ancestrales, y a veces imprescindibles si se quieren ver días mejores, pero tales deben de tomarse con seriedad, con valentía por el bien de lo que se puede obtener y principalmente de cara al pueblo de Nicaragua, quien debe estar enterado de las cosas que sus elegidos se hacen por su bien, dejando a un lado los rencores y temores. A Nicaragua hay que sanarle la herida de un pasado con pláticas a puertas cerradas o de negociaciones oscuras que denotan con el tiempo la ausencia de franqueza y honestidad de sus políticos.
El meterle miedo a las negociaciones con el orteguismo son parte de la estrategia de Alemán, porque quiere demostrar que es el único con la potestad de negociar, pero para el orteguismo obsoleto, ya que les carece de credibilidad, un mitómano, que de aceptarlo le haría más daños que beneficios, porque Ortega se tendría que ver entre las críticas de sus adversarios y con la rabia de los decepcionados de Alemán, que ya no somos pocos.
Estoy convencido que con la decisión de Montealegre, de enfrentar la realidad, —y Ortega es una realidad—, estará quitándole a Alemán esa prerrogativa de seguir manejando a sus incondicionales o a sus partidarios como peones de su juego político, esto permitirá a muchos nicaragüenses reconocer que en Nicaragua hay cerebros suficientes para no dejar a su suerte al país, sino a las consecuencias de una buena decisión que si resulta positiva, tendrá resultados encomiables para nuestra Patria.
Lo que sí no debe olvidar y debe tener como prioritario el señor Montealegre es que en la negociación con el FSLN, de su parte se tienen que elegir a personas idóneas en esos cargos, sabias, probas en honestidad y que algunas salgan de las propuestas enviadas de las organizaciones civiles para darles participación y que puedan ejercer su cargo a cabalidad pensando en el bien de Nicaragua. Si esto se lleva a efecto, se iniciará el fin del chantaje, aquí se cortará el cordón umbilical con el politiqueo que nos aqueja, este precedente nos estará librando poco a poco del azote de las camarillas partidarias que solamente usan al pueblo para que los elija. Señor Montealegre adelante y tómese este trago amargo pero necesario.
Rev. Francisco Gershom Quiñónez T.
Ministro bautista de Miami.
Protección para animales
Por este medio me uno y apoyo a los miembros del Club de Jóvenes Ambientalistas y al doctor Enrique Rimbaud, representante del Movimiento Defensor de Animales, que piden a los diputados de la Asamblea Nacional que aprueben la Ley de Protección y Bienestar de animales domésticos y salvajes.
Esta iniciativa de ley es necesaria porque ya es hora de eliminar y prohibir las aberrantes peleas de gallos, de perros y las corridas de toros, donde estos pobres animales son sometidos sistemáticamente a la angustia, el sufrimiento y al asesinato sólo por el lucro y diversión de sus dueños.
Muchos nicaragüenses han expresado diferentes opiniones al respecto. Para el señor Roger Pineda, quien escribió el pasado sábado en este Diario un artículo sobre “La protección animal” es un asunto de gran importancia moral, por eso hay que hacerlo de forma ética, hasta considerar que los animales merecen derechos tradicionalmente reconocidos sólo en los humanos. Algunas personas consideran estas peleas de gallos, perros y corridas de toros como cultura y tradición nicaragüense, pero dichas peleas no son más que un negocio lucrativo; es un enfrentamiento salvaje y bárbaro entre animales tratados de manera cruel con fines relacionados al negocio de las apuestas. Estas peleas son la causa más seria del abuso animal, no sólo por la violencia que demuestran los animales durante el combate, sino también porque los animales después de ser torturados pierden la vida. El señor Pineda está en lo cierto y estoy completamente de acuerdo con él.
Otros opinan que abusar de los animales para diversión y lucro es cultura y tradición nicaragüense y que por esta razón debe continuar, pero todo, el mundo y los seres humanos cambiamos y evolucionamos con el tiempo, no podemos permanecer estáticos. Estamos en el siglo XXI, y estas costumbres salvajes y crueles deben quedar atrás en el pasado, ya sean obsoletas. Tenemos que modernizarnos, civilizarnos y ser más humanitarios. Ésta es la era de la tecnología moderna, que es lo que rige en el mundo moderno civilizado.
Otros que opinan que es lo mismo abusar animales y matarlos por diversión, que matarlos y destazarlos para comer su carne como alimento. Pero, ¿cómo no pueden ver la diferencia? En el primer caso, el sufrimiento, tortura y muerte es innecesario; en el segundo caso, se mata rápido y humanitariamente para alimento, no por placer.
Entre estas opiniones encontradas a la Ley de Protección Animal está la del señor Bayardo Quinto Núñez, quien también alega que en la antigüedad se sacrificaban animales como ritual sagrado, pero eso fue en la antigüedad y Jesucristo lo abolió hace 2,000 años. También compara el señor Quinto, las peleas de gallos con el boxeo, que tiene un fin lucrativo y es inhumano, pero aunque el boxeo sí es inhumano, los boxeadores están anuentes a luchar por dinero, mientras que los animales pelean forzados por sus dueños.
Tanto los seres humanos como los animales hemos sido creados por Dios. La Biblia dice: “Si tienen animales cuídenlos” y en Proverbios: “El justo sabe que sus animales sienten, pero el malvado nada entiende de compasión”.
Esmeralda Cardenal
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