Carlos Alberto Rosales Purizaca

La reconstrucción espiritual de Haití

Hace poco leí una serie de artículos publicados por The New York Times, titulados «Eight Ways to Rebuild Haiti», donde ocho especialistas aportaban ideas para reconstruir este país devastado por el terremoto. Todas las propuestas estaban dotadas de cierta lucidez estratégica para paliar los efectos materiales y económicos de este desastre. La prioridad ahora son los alimentos, las medicinas, el agua y hallar lugares apropiados para refugiarse. Más adelante también lo será la infraestructura de los servicios públicos. Pero nadie hasta ahora ha hablado de cómo reconstruir espiritualmente un país que lo ha perdido todo.

Como si la pobreza extrema, la guerra civil, la cadena de gobiernos corruptos, la desigualdad social, no fueran suficientes para exigir un cambio, hoy la naturaleza se empeña en devastar lo poco que se construyó. En las peores crisis es cuando un pueblo puede demostrar cuán unido está y cuán capaz es de reconstruirse a sí mismo aceptando y asumiendo una transformación necesaria que les permita ver el futuro con una mirada diferente.

La comunidad internacional y las organizaciones humanitarias deben incluir en sus planes el fortalecimiento del espíritu social haitiano para que pueda levantarse de esta caída generando un cambio rotundo en su forma de vida. No solo porque después de esta tragedia las cosas nunca más volverán a ser las mismas. De hecho hay personas que se han quedado solas, sin ningún familiar sobreviviente, sin ningún techo dónde albergarse. Sino porque dadas las circunstancias, no solo se trata de reconstruir una ciudad o un país entero. Importa también reconstruir el alma deshecha de los miles de habitantes que se han quedado sin nada para enfrentar la vida con un mínimo de dignidad y esperanza.

Este tipo de situaciones nos hacen reflexionar sobre el valor de la vida y la condición inexorable de la muerte. Se trata de plantear soluciones que permitan que los sobrevivientes se sientan alentados, protegidos, apoyados, queridos por nosotros que, tal vez estemos a miles de kilómetros de distancia, pero espiritualmente estamos unidos a ellos con nuestras oraciones tanto como con nuestras donaciones materiales.

Los líderes de la sociedad haitiana como los extranjeros que influirán en su reconstrucción material no deben soslayar la importancia de transformarla en una sociedad unidad, compacta, fortalecida para bien, de convertir esta tragedia en una oportunidad de cambio positivo.

Hay personas dedicadas a curar las heridas del alma que por ejemplo en el atentado del 11-M en Madrid, sirvieron de mucha ayuda para que los familiares digieran la pérdida de sus seres queridos. No está demás que después que las organizaciones que ahora trabajan denodadamente en paliar las necesidades urgentes, sean convocadas estas personas para apoyar espiritualmente a los sobrevivientes con una palabra de aliento, con un abrazo, con una mirada generosa que los haga sentirse hermanos de una misma familia.

No será fácil reconstruir un país que lo ha perdido todo. Eso implicará mucho tiempo de por medio. Más titánico será el reto de recomponer el espíritu maltrecho de los miles de habitantes que hoy claman por agua, comida, ropa, medicina y techo. Pero mañana tendrán hambre de amor. ¿Esperar que el futuro nos sorprenda para recién empezar a amar a quienes hoy lo necesitan? ¿Por qué no emprendemos una campaña internacional donde cada ciudadano del mundo adopte a un niño haitiano enviándole no solo ayuda económica y material, sino también muestras de afecto, de cariño y de amor? [email protected]

COMENTARIOS

  1. Silvio Avilez Gallo
    Hace 17 años

    Muy buen enfoque. Pocos se ocupan de la parte espiritual del ser humano, que es primordial para su desarrollo emocional. Ojalá la comunidad internacional acoja algunas de las sugerencias planteadas y junto con la ayuda material llegue también el consuelo espiritual.

  2. Kim Freidah Brown
    Hace 17 años

    Excelente! De acuerdo! Nuestro organismo (Fundacion contra el Hambre) siempre trabaja en una manera integral, incluyendo lo espiritual. Hoy mi marido psicologo y pastor Ken Brown partio de Managua para Haiti para trabajar como voluntario con nuestro equipo de FH Haiti. Desde Mitch Ken ha servido humildamente a la gente de Santa Maria, Posolotega y ahora Dios ha llamado a apoyar la a gente de Haiti superar su trauma por un mes. Que Cristo sana tantas heridas, oremos todos!

  3. ALIDA ORTEGA
    Hace 17 años

    Necesitamos para hayti mas ayuda espiritual que material para que vuelban su rostro a su creador y dejen de adorar otros dioses ellos tiene que buscar la salvacion del alma porque solo nuestro Dios de mirar la tierra tiembla y estamos en tiempos dificiles Dios esta airado del pecado y ellos adoran al budismo en su mayoria y la hechiceria y no diezman Si mi pueblo se humillare dice el Se?or y si mi pueblo me buscare yo sanare la tierra asi que oraR SIN CESAR POR ELLOS ES LA MEJOR AYUDA PAR

  4. ALIDA ORTEGA
    Hace 17 años

    SODOMA Y GOMORRA FUE DESTRUIDO ASI COMO ESTA PASANDO EN EL MUNDO ENTERO LOS HOMBRES CASANDOSE CON LOS HOMBRES Y NUJERES CON MUJERES Y ADOPTANDO NINOS DONDE ESTA EL PAPA Y LA MAMA DOS VARONES NO PUEDEN SER MADRES Y SI NO NOS ARREPENTIMOS DE NUESTROS MALOS CAMINOS SEREMOS TAMBIEN JUZGADO OREMOS POR NUESTRO CONTINENTE LA VENIDA DE CRISTO ESTE A LAS PUERTAS SOBRE TODO POR HAYTI QUE MI DIOS LOS PERDONES Y SANE SU TIERRA

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