Los contralores colegiados en su primera sesión del 2010 decidieron enviar una carta a la Secretaria General del Ministerio de Defensa, Ruth Tapia, en la que le recuerdan que entre sus facultades están solicitar aclaraciones sobre las declaraciones de probidad de los funcionarios públicos cuantas veces lo consideren necesario.
Esto por un feo incidente presuntamente protagonizado por la funcionaria el 16 de diciembre pasado, cuando Tapia supuestamente llegó a la Contraloría molesta por una aclaración sobre su patrimonio hechas por la Dirección de Probidad del ente fiscalizador.
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Ese día, Tapia llegó con un escolta armado, quien impidió que nadie entrara a la oficina de la Dirección de Probidad, mientras ella increpaba duramente a Juan Carlos Su Aguilar, director del área.
Esto porque Su Aguilar le pidió que aclarase porqué en su declaración de probidad ella reportó tener un vehículo Toyota, pero el que tiene a su nombre registrado en la Policía Nacional es un Nissan Patrol.
“Resolvimos en la sesión por unanimidad mandarle una comunicación a la señora Tapia haciéndola conocer cuáles son las atribuciones de la Contraloría, la de sus funcionarios, que estamos facultados para pedirle a cualquier funcionario público aclaraciones sobre sus declaraciones patrimoniales”, informó el contralor Guillermo Argüello Poessy.
“Acordamos enviar una copia de la carta al señor Presidente de la República, a fin de que estos hechos, si ocurrieron, pues que no vuelvan a ocurrir, porque ella mandó una carta en la que dijo que no era cierto, que los hechos no habían ocurrido así”, agregó.
En declaraciones a otros medios escritos, Tapia Roa reconoció que sí se había dado el incidente, pero argumentó que en la Contraloría no la habían tratado bien y eran incapaces de reconocer su error sobre sus supuestas inconsistencias en la declaración de probidad.
“Hay algunos funcionarios que sostienen que la Contraloría sólo tiene facultades para recibir declaraciones de probidad cuando inician y al término de sus funciones y que no tenemos que estarnos metiendo a medio camino en el quehacer de sus bienes. Están bien equivocados”, sentenció el contralor Argüello.
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