Tras cinco meses de espera para que las autoridades de la Fiscalía decidan acusar a su agresor, la joven funcionaria de Fronteras de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME), que a finales de julio fue violada por un compañero de labores, decidió que en enero próximo iniciará una huelga de hambre para que su caso no quede en la impunidad.
La joven advirtió que el día que le corresponde reintegrarse a laborar empezará una huelga de hambre, pues en la Fiscalía su caso no ha prosperado, mientras tanto ella y su familia ha continuado siendo acosada por desconocidos presuntamente vinculados a su agresor.
La víctima denunció la semana pasada ante la Policía que un desconocido intentó asfixiarla cuando le interceptó el paso al momento que se dirigía a una emisora capitalina, donde sería entrevistada sobre su caso.
La denunciante relató que el desconocido “me agarró del cuello, me empujó contra la pared” y le advirtió que llevaba una encomienda de su agresor de apellido Reyes, que “dejara de hablar m…”, pues de continuar lo pagaría ella y su familia. Además recordó que el desconocido le mostró una fotografía reciente de ella.
Igualmente, dijo, desconocidos han estado rondando su casa en un vehículo color blanco, al igual que han perseguido en otro de color negro.
El pasado 28 de septiembre la fiscal adjunta Ana Julia Guido declaró a LA PRENSA que a su criterio los funcionarios de la DGME involucrados en el caso de violación debieron haber sido detenidos de inmediato.
“Sobre ese caso, quiero decirle que nosotros hemos dicho que aquí no podemos dejar pasar, aunque sea un funcionario. Es más, cuando es un funcionario público se supone que conoce las leyes y doblemente debe ser el castigo, porque ante la opinión pública debe quedar en evidencia y además ante los tribunales de justicia”, sostuvo en ese momento la fiscal Guido. No obstante, esa institución aún no se decide si acusa o no.
El 25 de julio pasado la muchacha fue invitada a pasear por su jefa inmediata, de apellido Guevara, y lo que pensó serían momentos agradables para departir con sus compañeros, se volvió una pesadilla.