Por Hailey Britton
LONDRES/AFP
La cantante estadounidense Lady Gaga fue una de las estrellas que cantó el lunes por la noche para la reina Isabel II de Inglaterra y su marido, el príncipe Felipe, en su espectáculo anual para recaudar fondos, realizado en el escenario de la Opera House de Balckpool (noroeste de Inglaterra).
Gaga interpretó sus éxitos acompañándose a sí misma por el piano, en una actuación más comedida que las que suele hacer habitualmente.
Ella prefirió dejar en casa sus extravagantes pelucas y mostró su pelo al natural, aunque con un peinado mucho más adecuado a una cita real. Su vestido fue rojo de látex que, según contó, estaba inspirado en una antecesora de la monarca.
Cuando la tuvo delante de ella, toda respetuosa, le hizo una gran reverencia a Isabel II, que provocó la sonrisa de la reina, aleccionada por sus nietos sobre la personalidad de la artista. Sus propios nietos le comentaron de que se trataba de una estrella estadounidense estrambótica y exagerada.
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