Por Álvaro Leiva Sánchez
“En este Día de los Derechos Humanos confío en que actuaremos con arreglo a nuestra responsabilidad colectiva de defender los derechos consagrados en la Declaración Universal. Sólo podremos celebrar la majestuosa visión de tan inspirador documento cuando sus principios se apliquen plenamente en todas partes y para todos sin excepción”.
Ban Ki-moon
El 10 de diciembre de cada año se celebra el Día Universal de los Derechos Humanos y cabe mencionar que es un día especial de fiesta para la humanidad y para aquéllos que fueron testigos del exterminio de pueblos, cometido en la Segunda Guerra Mundial por ideologías perversas, fascistas y racistas. Esta celebración fue establecida a partir del 10 de diciembre de 1948, cuando la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó en el Palacio de Chaillot, en París, Francia, la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Al aprobar la Declaración, los Estados miembros de la (ONU) se comprometieron a reconocer y observar en todo su contenido la Declaración, en donde se enumeran los derechos civiles y políticos básicos, así como los derechos económicos, sociales y culturales a cuyo disfrute tienen derecho todos los seres humanos del mundo.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos ha sido tan aceptada por los países del mundo, que ha pasado a ser considerada la norma internacional que permite evaluar el comportamiento de los Estados en materia de derechos humanos. Este documento constituye la piedra fundamental del derecho internacional del siglo XXI. La Declaración Universal se basa en el principio de que los derechos humanos se fundamentan en la “dignidad intrínseca” de todas las personas. Esa dignidad y los derechos a la libertad y la igualdad que se derivan de ella son indisputables. Esta Declaración, junto con el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y sus respectivos protocolos opcionales conforman la Carta Internacional de los Derechos Humanos.
El Día de los Derechos Humanos merece, pues, una atención muy especial para quienes nos hemos implicado en la construcción de un futuro sostenible de libertad, justicia, igualdad, tolerancia, educación, salud, vivienda, integridad física y moral; erradicando de nuestra sociedad de una vez por todas la discriminación, represión y violencia para orientar positivamente el presente y el futuro de la Patria, ya que en un país donde no se respeten los derechos humanos de sus ciudadanos y su dignidad como persona humana, no puede haber libertad, paz y justicia.
El actual gobierno de unidad, paz y reconciliación debe priorizar en su gestión el lograr que los derechos humanos contenidos en la Carta Internacional de los Derechos Humanos no sean vulnerados sin sanción alguna y entregar las herramientas a sus ciudadanos, para que éstos los conozcan plenamente y puedan sentirlos en forma activa y cercana y no sólo escritos en un papel, a fin que queden como una utopía; en esta perspectiva hay que celebrar el Día Internacional de los Derechos Humanos.
Debemos sentirnos comprometidos ante la Declaración Universal de los Derechos Humanos y asumir su defensa y su más estricto cumplimiento, como el mejor aporte a la paz, la libertad y la fraternidad de la sociedad nicaragüense dentro de la comunidad humana, en la cual vivimos, nos movemos y existimos.
La Declaración pertenece a todos y corresponde ahora leerla, estudiarla, promoverla y reivindicarla como nuestra, ya que no es un simple documento que trasciende en las culturas y tradiciones, sino que es parte de un compromiso internacional y legislativo.
El autor es Abogado y Notario Público
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