Política
“La política es un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar y aquéllos que no quieren salir”.
Jacques Benigne Bossuet (1627-1704),
clérigo católico francés y escritor.
La mujer de Mujica
(AIPE)— En 1965, Maurice Druon publicó el primer volumen de la saga Los Reyes Malditos de Francia, iniciando una nueva forma de contar la historia, muy diferente a las almidonadas crónicas oficiales. El mayor acierto de esos textos es que tras las grandes figuras históricas suelen ocultarse ciertos personajes que, desde la oscuridad, son quienes mueven los hilos del poder: individuos que pasan inadvertidos a pesar de que juegan un papel protagónico en el drama de los acontecimientos.
Lo ocurrido en Uruguay es una muestra. Tras un largo proceso electoral de casi un año, el izquierdista José “Pepe” Mujica obtuvo una arrolladora victoria el 29 de noviembre. La prensa internacional lo destacó con reseñas que analizan la figura y trayectoria del ex guerrillero que alcanzó en las urnas electorales lo que, en la década de los años sesenta, no pudo lograr por la fuerza. Pero se omitió que Mujica, de 74 años de edad, en varias oportunidades recientes afirmó que no pensaba continuar con su carrera política y había declarado reiteradamente que su mayor deseo era retirarse y vivir tranquilo en su chacra.
La razón del cambio es su esposa, Lucía Topolansky, porque que cada vez que Mujica lanza una idea que causa conmoción, como redactar una nueva Constitución, es su mujer quien siempre tiene una idea mucho más clara de lo que quiere hacer.
En Donde hubo fuego, el politólogo Adolfo Garcé analizó la inserción del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros en el sistema político y sostiene que “acá el tierno es el ‘Pepe’, el tipo que se emociona. Ella es una mujer con mucho carácter ( …) Él tiene capacidad de diálogo. Ella es más de dientes apretados”. Y señala que ella impulsó su candidatura presidencial.
En el 2005, por ser suplente de su marido, Topolansky ocupó transitoriamente el cargo de senadora, al ser Mujica designado ministro de Ganadería. Allegados apuntan que “hasta que ‘Pepe’ se reintegró al Senado, tras dejar el gabinete en marzo de 2008, ella tenía bajo perfil”. Pero luego exhibió sin pudor sus ambiciones políticas. Para las elecciones nacionales del 25 de octubre ocupó el primer lugar de la lista al Senado del movimiento de los ex tupamaros. La publicidad electoral la mencionaba simplemente como “Lucía”, asociando su nombre al de su marido, el carismático y popular “Pepe”.
Así, la próxima Primera Dama ha quedado tercera en la línea de sucesión presidencial, como senadora más votada. Topolansky, ex guerrillera y quien a los 20 años portaba un fusil, tiene fama de “dura” y al ser Mujica elegido Presidente de la República causa temor que ella pueda llegar a ser el verdadero poder, detrás del trono.
Hana Fischer
Analista política uruguaya.© www.aipenet.com
Dictadura orteguista
Cuando en las elecciones nacionales del 2006, el Consejo Supremo Electoral adjudicó la victoria al FSLN —aunque faltaba el escrutinio del 8 por ciento de las boletas marcadas—, los otros partidos aceptaron la victoria, aduciendo que el porcentaje faltante no era significativo para revertir los resultados y desestimaron los votos faltantes que podrían marcar una diferencia relativa en el número de diputados representativos en la Asamblea Nacional.
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La pesadilla de que el FSLN volviese a asumir oficialmente la silla presidencial sólo era reconfortada por la duda razonable de que, en un ambiente de paz y con la ayuda internacional concertada en el Gobierno del ingeniero Enrique Bolaños, el FSLN habiendo aprendido de sus errores, pudiese realmente lograr la reconciliación entre los nicaragüenses, instaurando un gobierno de unidad fundamentado en principios democráticos.
Pero la cruda realidad nos demostró que los directivos de FSLN, no han cambiado su mentalidad dictatorial. Muy contrario a sus mensajes de unidad, paz y reconciliación, retomaron su posición guerrerista y populista instaurando nuevamente un gobierno dictatorial basado en la opresión y la lucha de clases.
El pacto PLC-FSLN firmado entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán propició que el FSLN, con sólo el 35 por ciento de los votos, pudiese alcanzar la Presidencia de la República; todo hace suponer que el PLC no solamente entregó la Presidencia de la República, sino también los otros tres Poderes del Estado, ya que aunque el FSLN obtuvo el 38 por ciento de los votos, tiene representación mayoritaria en los otros Poderes del Estado, en la CGR y en la Fiscalía. Pero, lo más grave de la situación es que el FSLN también ha logrado controlar la Asamblea Nacional ante la actitud mercenaria de diputados que, bien podrían haber sido infiltrado estratégicamente en las filas de la oposición, o son oportunistas que venden su voto a cambio de prebendas gubernamentales. La triste realidad es que un partido minoritario está imponiendo un gobierno dictatorial porque no existe una oposición representativa oficial en la Asamblea que pueda impedirlo. El pueblo desamparado y sin representatividad oficial, recurre ante organismos de la sociedad civil para manifestar sus protestas pero también es reprimido por grupos progobiernistas que la Policía Nacional protege.
En ese ambiente nacional de angustia e incertidumbre surge la interrogante: ¿Qué hacer para terminar con el poderío del FSLN? La repuesta es no combatir la “enfermedad”, sino las causas que la originaron; protestar no contra los orteguistas, sino contra los supuestos opositores que han apoyado al FSLN para que logre imponer su voluntad. La verdadera oposición debe comenzar a expresarse en la Asamblea Nacional. Los diputados no orteguistas deben convertirse en líderes y conductores de las protestas callejeras, el pueblo necesita saber que mientras ellos están exponiéndose a golpes y ofensas en las calles, existen diputados que los representan dignamente y apoyan sus demandas.
Es necesario que la sociedad civil replantee sus estrategias de lucha para que las protestas tengan el resultado deseado, continuar protestando directamente contra el Gobierno es como estar pregonando en un desierto.
Fulvio Tijerino Pérez
La raíz del mal
Sería convincente que el mandatario actual esté a la expectativa para luchar contundentemente en contra de la corrupción de todo tipo que presuntamente se dice se está suscitando institucionalmente, y no molestarse por los señalamientos públicos. Es mejor agradecer que se le está indicando por dónde va el mal, corroyendo el futuro del país, para que lo corrija.
Sabiamente Rousseau, en su obra El contrato social ilustra: “Siempre que el Estado se altera en su parte más esencial, cualquier reforma es imposible. Un pueblo que jamás abusara del Gobierno, también poco abusaría de su independencia. Un pueblo que siempre gobernara bien, no tendría necesidad de ser gobernado”. (Pág. 103, editorial Universitaria Centroamericana. San José, Costa Rica, 1973, primera edición). Entonces, un gobierno democrático no puede otorgarse su propia legitimidad, ni definir sus objetivos o establecer cuáles serán las normas que funcionarán. La democracia o gobierno democrático necesitan del apoyo ciudadano.
En Nicaragua la democracia que ha existido en años anteriores no funcionó como se merecía porque la pretendieron instalarla desde el gobierno de turno sin el apoyo ciudadano. Institucional, se diseñó una democracia exclusivamente para las instituciones del Estado y sus funcionarios y empleados públicos, que era la democracia del dólar o burócrata, y en el pueblo imperaba la democracia del hambre. Nunca estos “gobernantes” pudieron coadyuvar, unirse con el pueblo para diseñar estratégicamente su instalación y desarrollo. Ojalá ahora se haga posible ese sueño. Estos gobernantes recibieron del mundo externo suficiente ayuda económica, préstamos, privatizaron muchas empresas e instituciones, patrimonio del Estado, recibieron ayuda fuerte de los ONG. Pero como cometieron irregularidades en las arcas del Estado desperdiciaron esa oportunidad, incluso nunca fueron bloqueados económicamente.
En la actualidad determinados cooperantes internacionales, más las tácticas dilatorias del FMI y el BM, han detenido la colaboración económica y los préstamos. Éste es el peor bloqueo económico que el país atraviesa. ¿Será una maniobra de ciertos asesores y/o allegados a Daniel Ortega y su esposa? Todo es posible, nada se puede descartar hasta que sea descubierta la raíz del mal.
La derecha abiertamente ha hecho señalamientos al gobierno de Ortega, no han escondido nada, los que esconden son otros. Hay que hacer un sistema democrático inamovible, que se desarrolle hacia el futuro, para el bien de todos.
Bayardo Quinto Núñez
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