En la foto la ingeniera química Larisa Korsak de Bielorrusia, junto a su esposo Miguel Ángel Shión Molina, en sus piernas Laura Angélica con su perrito Coffe y trás ellos Guerman Shión Korsak, Olivia Shión, hija mayor de don Miguel Ángel y Ekaterina

Una niña sin Navidad

Doña Larisa Korsak es de Bielorrusia, un país vecino de Rusia con costumbres muy parecidas, tiene 24 años de casada con el nicaragüense Miguel Shion. Cuenta que de donde ella viene era prohibido celebrar la Navidad, pero sí celebraban Año Nuevo. “Hoy en día ya no existe la Unión Soviética, los países que la formaban son independientes, sin embargo, mientras pertenecíamos a la Unión, no celebrábamos la Navidad, sólo el Año Nuevo, debido a que la religión prácticamente era prohibida, todos éramos ateos y jamás en mi infancia se celebró la Navidad... ¡cuánta alegría perdida! O mejor dicho robada”, dice.

Doña Larisa Korsak es de Bielorrusia, un país vecino de Rusia con costumbres muy parecidas, tiene 24 años de casada con el nicaragüense Miguel Shion. Cuenta que de donde ella viene era prohibido celebrar la Navidad, pero sí celebraban Año Nuevo. “Hoy en día ya no existe la Unión Soviética, los países que la formaban son independientes, sin embargo, mientras pertenecíamos a la Unión, no celebrábamos la Navidad, sólo el Año Nuevo, debido a que la religión prácticamente era prohibida, todos éramos ateos y jamás en mi infancia se celebró la Navidad… ¡cuánta alegría perdida! O mejor dicho robada”, dice.

“La mesa se arregla en forma de L, T o U, para poder ver las caras de todos. A medianoche nos felicitamos, con un trago en la mano, y comienza la cena”, agrega que en su familia nica se la pasan muy rico, sus cuñadas son excelentes cocineras y el plato principal es la gallina rellena, aunque no faltan nacatamales y todo lo que se deriva del cerdo, que siempre matan para Navidad. Añade que normalmente hay tres tipos de ensalada, entre ellas la ensalada rusa que nunca falta, hecha por ella misma.

Como postre está la sopa borracha y el queque navideño, toman ron, whisky o vodka. “Nunca he visto a un familiar político estar tomado de verdad, o sea a la rusa”.

Cuenta que en su cultura a medianoche exactamente abren champaña, los anfitriones de la fiesta sirven a todos y se toma hasta el fondo, porque poner la copa con el vino sin terminar es muy mala señal, mal presagio, ya que los rusos y bielorrusos son muy prejuiciosos. Después, salen de la mesa y se saludan. La mesa debe estar llena de comida, no debe haber lugar vacío en la mesa para decir que fueron bien atendidos. “Abunda la comida fría (las bocas), ésta no se acaba en la mesa mientras dura la fiesta, nos gusta carne fría, pescado frío. La comida caliente se sirve una vez y se come rápidamente para que no se enfríe, porque está hecha para comerse caliente. La anfitriona ofrece muchas ensaladas y siempre se luce con los encurtidos caseros, de pepino y tomates agrios y agridulces, repollo fermentado crujiente”, señala.

También es propio de su cultura tomar mucha vodka y, además, ofrecen licores (bebidas dulces) normalmente hechos en casa de frutas del jardín y bosque. “Nadie toma a la libre, sólo debe hacerlo con un brindis acompañado de una historieta, una anécdota, un chiste, porque lo que se pretende es captar la atención de toda la gente y después se toma el trago”, cuenta.

Siempre hay postre y chocolate, también la mesa se adorna con frutas exóticas como mandarinas, naranjas y las manzanas que no faltan. Al final se ofrece café o té para acompañar el postre.

En cuanto al árbol de Navidad, siempre bien adornado, puede ser sintético o bien colocan un abeto real y hay regalos para todos, especialmente para los niños, aunque generalmente son chocolates en una bolsa muy elegante. En su cultura tampoco ponen nacimiento, no hay pólvora, ni carta al Niño Dios.

A doña Larisa le ha tocado adaptarse a las costumbres nicas, lo cual no le costó mucho porque son muy bonitas. Algo que sí extraña mucho es la nieve, “es la única vez en todo el año cuando extraño la nieve, sin poder salir corriendo a esquiar, todavía me cuesta olvidar”, cuenta con nostalgia.

Nosotras

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