Por Avil Ramírez.-
Titulé esta nota con la clara intención de llamar la atención, aprovechando que en algún momento tuve el honor de trabajar con el Ejército de Nicaragua, misma institución que reúne en su contar, el haber nacido de la revolución y trascendido hasta convertirse —por primera vez en la historia— en unas fuerzas armadas que no obedecen más que a la Constitución y las leyes; y no es juguete, lo han demostrado con este Gobierno, que es ya decir mucho Con esto termino lo referido al Ejército de Nicaragua, bastión único en el que confío, riesgo aparte de que me tilden de “guardiero” y quién sabe cuántos epítetos más …
Yo quería referirme no al Ejército, que como dije, hace las cosas bien y muy bien. Yo quiero referirme al Coronel, Manuel, que ostenta el cargo de viceministro de Relaciones Exteriores, es decir la cara diplomática del Gobierno del presidente Ortega pues el canciller de apellido Santos parece más bien un Santo de ésos que aparecen de vez en cuando en esta Nicaragua que todos conocemos
No tengo el “honor” de conocer en persona al Coronel de apellido y Manuel de nombre. Por referencias, sé de la obra de su padre, don José (Coronel Urtecho), sabiendo sí que no falta quien lo denigre por haber militado junto a los “camisas azules” en respaldo a Hitler (Adolfo) en los inicios del Fuhrer hay quienes incluso afirman que Coronel Urtecho, José, llegó a vociferar hasta más no poder para impulsar la declaración de presidente vitalicio (for ever) de don Anastasio Somoza García, el mismo que fue padrino del sacerdote diplomático Miguel Escoto Brockman que en un momento de locura proclamó igualmente la necesidad de que el general Somoza García, “el hombre” fuera declarado vitalicio presidente de este olvidadizo paisito, al que no me atrevo a endilgar el adjetivo de “paisucho” que honestamente, no sé de dónde sacó el Coronel, Manuel, flamante canciller por la ley del 38 por ciento.
Pero así es esta vaina nada de culpa tienen los terneros de las caballadas de la vaca (o del toro) Ésos son otros 100 pesos. Cuando uno de esos preclaros descendientes de la aristocracia literaria comete la torpeza de calificar a Holanda, sí, a Holanda como un “paisucho”, pues, nos hace reflexionar, especialmente a los que por destinos y accidentes tuvimos que aprender sobre diplomacia. Paisucho. Paisucho. No sé cómo podría traducir “eso” el embajador de Holanda al enviar su informe semanal (o mensual) a La Haya paisucho, “si lo comparamos con Alemania” agregó el Coronel éste de nombre Ricardo y que por esas cosas que suceden, tiene también la misma sangre de Hitler, Adenauer, Rommel, Einstein, Bismarck y tantos otros
Paisucho, Coronel, Manuel, será el que usted y su presidente 38 por ciento disfruta. Paisucho será, Coronel, Manuel, el que el poeta Coronel Urtecho ofreció ad perpetum al fundador de la dinastía somocista que respaldaba el ahora ex presidente del mundo de la ONU, el ilustre Miguel D’Escoto, nacido en Los Ángeles cuando su afortunado progenitor fungía como Cónsul somocista en la urbe californiana antes de irse a Londres, donde sin asco ni vergüenza compró la apóstrofe para no ser Escoto y ser D’Escoto y sobresalir
Paisucho, Coronel, Manuel, será el en que un funcionario sin asco ni vergüenza envíe por avión a sus perros cada 15 días a que los revise un veterinario en Costa Rica; paisucho será, Coronel, Manuel aquél en el que se roban descaradamente las elecciones; paisucho será, Coronel, Manuel, aquél en el que el que ejerce la Presidencia, despacha desde su casa como capataz de finca; paisucho será, Coronel, Manuel en el que el presidente alquila aviones como que estuviera rentando una bicicleta en Poneloya; paisucho será, Coronel, Manuel el país en el que usted le ha dicho bruja a la santa embajadora de Suecia Eva Zetterberg; paisucho será, Coronel, Manuel aquél en el que nuestro primer magistrado no oculta su amor y enfermedad por los Mercedes Benz y su dama primera, por las aguas perrier al compás del aire acondicionado que les evita la fatiga; paisucho será, Coronel, Manuel lo que otros cuantos bandidos han querido convertir a esta linda Patria que padece de una enfermedad que se cura con 56 votos en el 2011 para que el 10 de enero del 2012, a las 9 de la mañana, tanto el bachiller Ortega como otros que se sabe, salgan embarajustados hacia Caracas, Teherán, Trípoli o a las capitales de Abjasia o de Osetia del Sur.
Coronel, Manuel. El cándido. Dad gracias a Dios. La vergüenza que nos haces pasar, la olvidaremos en 2 años. En enero del 2012, serás, Coronel, Manuel parte de la historia y te recordaremos por tu imbecilidad y torpeza al pretender erigirte como jefe de la diplomacia orteguista. A ver si te da vergüenza .
El autor fue Ministro de Defensa de Nicaragua
Ver en la versión impresa las páginas: 13 A