Conjuros

Mi madre recoge flores silvestres entre los árboles de Selva Negra El pico del tucán las plumas de la lapa el canto del chorlito que no la embrujen y no se quede atrás en el sendero ni se vaya a perder entre tantos colores

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Por Víctor Rodríguez Núñez

Mi madre recoge flores silvestres

entre los árboles de Selva Negra

El pico del tucán

las plumas de la lapa

el canto del chorlito

que no la embrujen

y no se quede atrás en el sendero

ni se vaya a perder

entre tantos colores

El danto

la guardatinaja

el armadillo

que se aparten de ella

y acabe de subir esta colina

desde donde hoy la miro

por primera vez.

Esa vela que alumbra

los ojos de mi madre

La vela desnudísima

con su candela áspera

y su alma de cera

La vela que no duerme

deshilando las sombras

La vela que no cesa

de volver luz su miedo

y quieta se consume

Esa vela que sólo

con tu aliento se aviva

La vela que no logra

a pesar del insomnio

apagar estos versos

La Prensa Literaria conjuro archivo

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