Cartas al director

Cobardía

 

“La aceptación de la opresión por parte del oprimido acaba por ser complicidad; la cobardía es un consentimiento; existe solidaridad y participación vergonzosa entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que lo deja hacer”.

Víctor Hugo (1802-1885), novelista francés.

 

Turbas orteguistas

Pocas acciones de violencia callejera quedan por practicarse en Nicaragua en contra de los reclamos de un pueblo decidido a defender su democracia ante la tiranía ascendente de la familia Ortega-Murillo. Desde los descarados atropellos electorales al robarse las pasadas elecciones municipales sin ningún rubor, hasta las masacres inmisericordes perpetradas por las turbas de Ortega  en contra de pacíficos ciudadanos, cuyo único delito es reclamar pacíficamente la institucionalidad democrática en su país.
Hace muchos años el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal escribió: “¿Somos República o somos reino? ¿Deseamos la alterabilidad en el poder, con sentido democrático y republicano, o estamos dispuestos a permitir un continuismo ya no digamos oligárquico sino monárquico y dinástico?”.

Escribió el doctor Chamorro Cardenal en otro Editorial, titulado La unidad evitará la muerte de la República, publicado en el Diario LA PRENSA del jueves 29 de septiembre del mismo año 1966, agregando en aquel escrito inolvidable: “Y entiéndase bien, esta frase: la salvación de la República no es un eufemismo, sino una realidad, porque si permitimos el continuismo dinástico, permitiremos el afianzamiento de un principio monárquico, y eso es la muerte de la República”.

El pasado lunes 9 de noviembre los agentes del orteguismo no se conformaron con masacrar a humildes ciudadanos en diferentes ciudades del país, sino que en su desenfreno llegaron hasta las instalaciones del Diario LA PRENSA  a tirar piedras y tratar de atemorizar a sus trabajadores para reafirmar en su quijotesca locura dinástica que las calles son sólo de ellos, los vasallos de Ortega y que todo aquél que ose desafiar a la mona-anarquía en el poder será tratado con los métodos rudimentarios del troglodita rey Daniel I de La Libertad de quien sabe dónde.

El disparatado presidente Ortega olvida que fueron precisamente este tipo de acciones, las que dieron al traste con el gobierno del último de los Anastasios  y que el sentir de la inmensa mayoría de los nicaragüenses en estos tiempos  es exactamente lo que expresó el doctor Chamorro Cardenal en 1966 en su premonitorio editorial.

Presidente Ortega, la libertad de un pueblo no se mata con morteros y piedras, usted debería de saber esto mejor que otros políticos de este país y menos aún, atacando a los medios de comunicación cuya sagrada misión es informar y orientar a la ciudadanía diseminando ideas claras sobre la libertad en el más amplio sentido de la palabra.

Ojalá los operadores de turbas de Ortega comprendan que con ataques de esta naturaleza sólo están acelerando el enojo del pueblo nicaragüense, que si bien no quiere guerra, tampoco las rehúye en los momentos decisivos de su historia.

La juventud amante de la democracia ya está en las calles protestando cívicamente  presidente Ortega, ojalá no nos toque acompañarlos con un fusil en la mano defendiendo sus libertades y su propio futuro.


Fernando Avellán Martínez


La historia se repite

Resulta que las historias se repiten o son similares en diferentes épocas. Justo es esto lo que está ocurriendo ahora en pleno siglo XXI en nuestra querida Nicaragua.

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  • Mariela Alvarado Bermúdez. 21 años. Deportista.

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Después de haber luchado este pueblo contra dictaduras de derecha, después de haber protagonizado una revolución apoyada por toda la sociedad misma y pretendiendo instaurar la institucionalidad democrática, cayó en una nueva dictadura de izquierda que provocó descontento popular e inició una lucha armada y política que destruyó la economía. Hoy nuevamente volvió al poder desde arriba esa misma izquierda llamada sandinista, por medio de pactos y componendas con la misma derecha y ahora estos últimos son presos de la nueva dictadura que ya está instalada.

Ahora se está  repitiendo la noche de los cristales rotos que protagonizaron en la II Guerra Mundial en Alemania los nazis, contra los judíos, ahora en Nicaragua no son judíos, sino  contra medios que llaman de derecha, oligárquicos, por sólo el hecho de hacerle ver a este Gobierno que están equivocándose como en los años ochenta, igual a la dictadura nefasta de Adolfo Hitler, ahora salen de día o de noche turbas gobiernistas a destruir la propiedad privada y también apalear y si es posible matar a ciudadanos jóvenes y adultos sólo por protestar, lo peor del caso es que lo minimizan y es ahí donde no vemos a la comunidad internacional que comience a presionar a este gobierno, en que responda porque está utilizando la represión y la mentira para justificar que es el pueblo presidente que se toma las calles, totalmente ridículo y descarado.

 Sabe este mal gobierno que está actuando mal  porque es autoritarista, clientelar frente a los sectores populares, heterodoxo en las formas de represión, no utiliza ejército, ni policías, pero sí utiliza turbas paramilitares fanáticas que son parte de este régimen de terror. Ahora esperamos que los ciudadanos patriotas que quieren una Nicaragua libre de tiranos y oligarcas no se dejen imponer ni más impuestos, ni más turbas, ni más tomas de calles sólo porque ellos se creen dueños del país. Será hora de defender esta Nicaragua llena de vigor y de gloria que está hecha para vivir en paz y libertad.

Alejandro García


Dictador y dictadura

Dado que el idioma que hablamos los nicaragüenses es el español, cada palabra que decimos tiene un significado que debe aparecer en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua y por tanto debemos aceptar como correcto. Dice el diccionario que un dictador es “la persona que se arroga o recibe todos los poderes políticos extraordinarios y los ejerce sin limitación jurídica” y sobre dictadura dice: “Gobierno que bajo condiciones excepcionales prescinde de una parte mayor o menor del ordenamiento jurídico para ejercer la autoridad en un país”.

Daniel Ortega Saavedra controla al Poder Electoral, la Corte Suprema de Justicia, la Policía Nacional y el Ejército Nacional están bajo el mando de sus “ex compañeros”, tiene el dinero suficiente para pagarle a los Judas-Diputados de la Asamblea Nacional y sus delegados despiden de los cargos públicos a quienes no piensan como ellos. El célebre Tomás Borge dice que no hay prisioneros políticos, aunque eso sea cierto, todavía prevalece el recuerdo de las infames cárceles como la de Las Tejas en Matagalpa, las masacres y violaciones como la de Pantasma cometidas bajo el mando de un sandinista de apellido Barquero, los asesinatos como el de Justiniano Cano en El Cuá y tantas otras barbaries que nos mantienen presente el recuerdo de lo que son capaces de hacer las turbas del orteguismo.

Por eso mucha gente tiene miedo, pero recordemos que el miedo es el medio de que se valen los que no tienen argumentos para someter a los demás. Sí hay dictadura y dictador.

Despertemos nicaragüenses y hagamos lo que nos corresponde. ¡Dios Salve a Nicaragua!


Walter F. Pineda Úbeda


El Papa y la crisis

Resulta muy sugerente leer la última encíclica de Benedicto XVI: Caritas in veritate, pensando en la crisis económica mundial. Y no porque el Papa ofrezca recetas para las reformas económicas necesarias para salir de la misma. Pero sí elimina muchas confusiones sobre el verdadero desarrollo del hombre y de los pueblos, y desenmascara algunas de las nuevas ideologías que se convierten en lastre de ese desarrollo; como el tercermundismo que continúa contraponiendo al Norte con el Sur, o el ecologismo desviado que atribuye derechos a la naturaleza cuando sólo las personas son sujetos de derechos.

Podría decirse que esta encíclica sienta las bases de una auténtica civilización de la economía en tiempos de globalización; y aunque  no niega la economía de mercado rechaza que ésta funcione sólo con sus propias leyes sin condicionamientos morales. Particularmente la idea que más me ha impactado es ésta: “La fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad”. Recomendaría a todos nuestros políticos y economistas que la leyeran detenidamente; aunque dudo que muchos de ellos lo hagan por prejuicios ideológicos.¡Lástima!


Albert Masó Portabella

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