BOGOTA/AFP
El Gobierno colombiano intentó tranquilizar a los gobiernos del continente que desconfían del convenio militar firmado el viernes con Estados Unidos, por el que se autoriza el uso de siete bases castrenses de Colombia por tropas norteamericanas.
El presidente Álvaro Uribe expresó que su gobierno procede con las “cartas sobre la mesa” en el acuerdo con Washington, reiteró que sólo busca combatir a los delincuentes de su país y ratificó que el texto será divulgado en su totalidad esta semana.
Los militares norteamericanos no harán operaciones en Colombia ni más allá de sus fronteras, aseguró por su parte el embajador de Estados Unidos en Bogotá, William Brownfield, en lo que se interpretó como un gesto tranquilizador hacia Bolivia, Ecuador, Venezuela y otros países que desconfían del acuerdo firmado el viernes.
“Nunca, nunca, nunca. No vamos a participar en las operaciones militares de Colombia, porque es mala política y hay restricciones legales del Congreso de Estados Unidos y, principalmente, porque las Fuerzas Armadas (colombianas) son hoy las más sofisticadas de la región (y) no necesitan que nadie venga”, dijo Brownfield en declaraciones publicadas el domingo por el diario El Tiempo.
El acuerdo de cooperación entre Bogotá y Washington “no representa bases ni aumento de la presencia militar de Estados Unidos en Colombia”, y no tiene “impacto extraterritorial”, enfatizó.
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