- Depuesto dice que dialogará pese a que la confianza y credibilidad en el proceso convocado por el Gobierno interino son casi nulas
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TEGUCIGALPA, HONDURAS .
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, afirmó ayer que desconfía de un diálogo con el gobierno de Roberto Micheletti y calificó de “burla” la derogación del decreto que suprimía libertades civiles porque aún están cerrados dos medios de comunicación
“El diálogo al que ellos han convocado no le tengo ninguna confianza ni credibilidad, me parece que es un juego más al que la comunidad internacional no se debe prestar”, dijo el ex presidente y al mismo tiempo pidió a la misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) que llegará hoy para instalar la negociación que esté “alerta para no caer en estas maniobras, poniendo en entredicho la alta dignidad de los pueblos que representan”.
En un comunicado leído en la radioemisora HRN por su asesor Carlos Reina, el destituido gobernante afirmó que el presidente interino Roberto Micheletti “continúa burlándose del pueblo hondureño al manifestar que deroga plenamente el decreto” pues no restableció las frecuencias de transmisión a los opositores Radio Globo y Canal 36, y mantiene en prisión a 38 campesinos zelayistas, añadió.
Zelaya había solicitado previo al inicio del diálogo que se derogara el decreto que restringía ciertas garantías constitucionales y se levantara el cerco militar a la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se refugia desde hace dos semanas.
COMICIOS PELIGRAN
Zelaya añadió que “la gran obstinación de no entregar el poder al legítimo presidente pone en peligro” las elecciones, previstas para el 29 de noviembre, y “con ello profundizar la crisis institucional y política”.
“Exhortamos al pueblo hondureño que continúe en resistencia hasta que el régimen de facto sea derrotado y se retire del poder que ha usurpado”, instó.
NO EVITAN DIÁLOGO, PERO PIDEN CONDICIONES
El líder de la resistencia comentó tras leer el documento que no están evitado el diálogo, pero “es necesario que haya condiciones”.
Sectores empresariales y políticos hondureños coinciden en que a poco menos de dos meses de celebrarse los comicios presidenciales, ha llegado el momento en que la partes depongan intereses y logren un acuerdo. Las elecciones son vistas como la mayor esperanza de solucionar la crisis y lograr el reconocimiento internacional de Honduras.
La misión de cancilleres, la segunda que llega a Tegucigalpa en un esfuerzo por encontrar una salida a la crisis, tendrá como punto de partida el llamado Acuerdo de San José, impulsado por el presidente costarricense Oscar Arias y que consta de doce puntos, que incluye entre otros amnistía política y el retorno de Zelaya.
La OEA y el Gobierno hondureño han dicho que el acuerdo no está escrito en piedra.
La delegación la integran los cancilleres de Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México y Panamá y los ministros de Estado para Relaciones Exteriores de Canadá y Jamaica. También vendrán los viceministros de Relaciones Exteriores de Guatemala y los representantes permanentes ante la OEA de Argentina y Brasil.