Edmundo Jarquín, ex candidato presidencial por el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), partido que se desmembró del Frente Sandinista en 1995, sostuvo que la Policía Nacional no debe esperar órdenes para cumplir la ley, en alusión a la pasividad con que han actuado frente a las turbas que atacan los actos políticos de la oposición.
En su programa sabatino El Pulso de la Semana, transmitido por radio Corporación, admitió que durante las conmemoraciones de trigésimo aniversario de la Policía Nacional y en numerosos actos públicos se hicieron “puntualizaciones de la mayor importancia para la vida institucional y política del país”.
“En su oportunidad las comentamos en este programa, y celebramos el rescate de la institucionalidad que hicieron destacados dirigentes militares y policiales, pero al final de las celebraciones hubo algunas intervenciones, destacada la del presidente Ortega, aunque no exclusivamente la suya, con un error fundamental”, dijo el político.
“Contestándole a no sé quién, se dijo que la Policía Nacional no sería represiva como la vieja Guardia Nacional. ¿A quién le contestaban? ¿Quién ha pedido eso? Nadie, sencillamente nadie lo ha pedido. Hemos pedido que se proteja el derecho que tenemos todos los nicaragüenses para manifestarnos pacíficamente. Esto significa impedir que las turbas paramilitares del orteguismo cercenen ese derecho. ¿O es que la Policía Nacional, y en buena hora no va a reprimir, pero se va a permitir que esas turbas continúen reprimiendo?”, enfatizó Jarquín.
Recordó además las palabras del General en retiro Humberto Ortega, “si un policía ve que se está cometiendo un delito, no tiene que esperar órdenes para hacer cumplir la ley”.
UNIdad
Por otra parte, también mencionó algunos aspectos de un viaje proselitista a Muy Muy, Matagalpa, donde acompañó a Eduardo Montealegre, ex candidato liberal a la Presidencia y la Alcaldía de Managua.
Allá conoció a campesinos, trabajadores, productores, comerciantes, profesionales, jóvenes, hombres y mujeres, que mostraron un esfuerzo “unitario”, viniendo de diferentes corrientes políticas, en esa región mayoritariamente liberal o ex resistencia nicaragüense.
“El esfuerzo además de nacer en las entrañas de la mayoría de nicaragüenses que tienen ese perfil socioeconómico, deja sin valor la pretensión de Ortega de ser el único que habla en nombre del pueblo y representa al pueblo. Algo semejante ocurre con su pretensión de ser quien representa a los pobres, cuestión que si así fuera no tendría el apoyo solamente de un tercio o menos de los nicaragüenses, sino de la mitad y más que lamentablemente son pobres”.
A pesar del ambiente positivo para la unidad en Muy Muy, Jarquín considera lamentable que “las pasiones, los intereses y los personalismos a nivel de las cúpulas, hayan impedido, hasta ahora, que esa unidad que demanda el pueblo, desde abajo, no se le corresponda desde arriba, pero ya llegará el momento”.