- Ramiro Silva devela que hubo “cansancio” con Eliseo Núñez Hernández porque pedía mucho al FSLN
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Pedía mucho y a granel. Así lo afirmó ayer el diputado Ramiro Silva al referirse a su colega Eliseo Núñez Hernández, quien de un día a otro dejó de ser la opción número uno para el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para negociar las sesiones y aprobación de leyes ordinarias.
“Se cansaron de él, parece que estaba pidiendo demasiado y por esa línea fue (que lo relegaron)”, reveló ayer Silva.
Hasta el jueves, Núñez Hernández dirigía a la bancada Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), con seis miembros que eran vitales para que el FSLN pudiera sesionar y aprobar leyes ordinarias.
Pero ocho diputados decidieron organizarse en la nueva Bancada por la Unidad de Nicaragua (BUN), incluyendo a Silva y Ramón Macías, quienes pertenecían a ALN.
BUN se convirtió en la principal carta de negociación para el FSLN, y ALN pasó a un segundo plano, pese a que tiene dos directivos.
“El problema es que no lo estaba haciendo (negociaciones) en nombre de la bancada (ALN), sino en nombre de Eliseo Núñez, y ése fue un reclamo que se le hizo a él y por eso tomamos nosotros la decisión, porque tenemos entendido que él tenía un amarre con el PLC y también con el FSLN, para que entre los dos lo apoyaran en una magistratura, sea a él, a su hijo o a gente de confianza de él”, añadió Silva.
Y VIENE OTRO GOLPE
En todo caso el FSLN y la BUN todavía requieren de un diputado para lograr los 47 votos que permitirán sesiones ordinarias.
“Sé que hay malestar dentro de los mismos diputados (ALN) con él, por la forma en que ha querido venir haciendo las cosas”, le adelantó Silva a Núñez Hernández.
“(La pasada de cuentas) no fue a la bancada ALN, sino que a Eliseo Núñez. El problema es que él estaba negociando a título personal y no se tomaba en cuenta a los miembros (de ALN) como bancada”, explicó Silva.
El pasado viernes Núñez Hernández acusó directamente al presidente del congreso, el sandinista René Núñez, de haber organizado a BUN para restarle poder a ALN.
Núñez Hernández no ocultó que ALN ha exigido al FSLN “espacios políticos”.
Pero Silva comentó que Núñez Hernández estaba pidiendo demasiados “espacios”, en especial con la elección en 2010 de magistrados electorales, judiciales y contralores.
“Vos sabés que viene la elección de los magistrados, de los contralores, de la Superintendencia de Bancos, y él estaba pidiendo demasiado”, aseguró Silva.
EL PARTIDO EN JAQUE
Silva también admitió que está dispuesto a asumir la presidencia del partido ALN, en la convención prevista para junio o julio, si es que tiene el respaldo.
Si Núñez Hernández pierde la presidencia de ALN, tendría que tomarse la misma medicina que le recetó al diputado Eduardo Montealegre, cuando le quitó la representación legal de este partido.
LAS REFORMAS
Hasta ahora, los ocho miembros de BUN han sido cautelosos con el tema de las reformas.
Los legisladores de BUN dicen desconocer el proyecto del FSLN, pese a que diputados y magistrados progubernamentales han explicado en reiteradas ocasiones que quieren instaurar un sistema de gobierno semiparlamentario y permitir la reelección presidencial sucesiva.
En todo caso, el magistrado judicial Rafael Solís ha dicho que el oficialismo tiene en la mano casi cincuenta votos a favor de las reformas.
El FSLN tiene una bancada de 38 diputados. Junto a BUN llegan a 46 y los cuatro de ALN le dan los cincuenta votos.
Las reformas constitucionales necesitan del respaldo de al menos 56 diputados, para ser aprobadas en dos legislaturas.
“Esta nueva bancada (BUN) no trae ninguna sorpresa, porque casi todos sus integrantes estaban comprometidos en votar a favor de las aspiraciones del FSLN, que es cambiar el sistema electoral y aprobar la reelección, a través de reformas constitucionales”, advirtió el jefe de la Bancada Democrática Nicaragüense, Adolfo Martínez.