CORRESPONSAL / BLUEFIELDS
Los usuarios de la red de agua en Bluefields, Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS) ya reciben agua apta para el consumo humano, luego que la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) y una cuadrilla de técnicos de la Sociedad Española de Tratamiento de Agua (SETA) repararan los daños a la planta desalinizadora que esa empresa instaló en el 2006, pero que por varios daños no ofrecía el vital líquido a los blufileños, sino agua salada y con restos de heces fecales.
Desde marzo pasado LA PRENSA informó que Enacal servía agua no apta para el consumo humano, según una prueba de laboratorio hecha por la regional Bluefields Indian and Caribbean University (BICU).
Dicha prueba fue mostrada a LA PRENSA por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP). El IEEPP hace más de 15 días concluyó una investigación sobre este problema.
El delegado de Enacal, Orlando Obando Cabrera, confirmó que una cuadrilla de la SETA está en la ciudad reparando algunos daños en la planta desalinizadora, ubicada en el sector de Santa Matilde, del barrio Pancasán, al norte de Bluefields.
“La gente de SETA está haciendo un trabajo que les concierne, esto no tiene nada que ver con los trabajos que ellos hicieron anteriormente, sino que es de mantenimiento correctivo; Enacal está pagando ese servicio”, declaró Obando, no obstante, no quiso especificar cuánto es el costo.
“Habíamos tenido problemas con la entrega de agua. El sistema de agua potable nuestro depende fundamentalmente de la desalinizadora, tuvimos dos módulos que estaban fuera de operación por algunas situaciones como bajones de energía, cuestiones internas, eso nos mantenía fuera de operación, sufrimos problemas con los filtros, químicos; hoy tenemos presente al personal de SETA ya con accesorios y repuestos y están trabajando”, Obando.
El delegado de Enacal explicó que ya están reparados dos de los tres módulos con los que trabaja la planta y “se está trabajando en el tercer módulo para tener capacidad instalada” en la red, a la que se estima están conectados un mil 151 blufileños.
Sin embargo, Obando aclaró que aún cuando acaben de reparar la planta, Bluefields no contará con el servicio de agua potable durante las 24 horas del día, debido a los altos costos de mantenimiento que genera el consumo de energía y el uso de químicos y filtros en la planta. “Estamos obligados a racionar y sectorizar el agua”, insistió el funcionario.
Según Obando, hay barrios que tienen agua de seis a ocho horas diarias y otros durante menos tiempo.
Además, Obando dijo que quedará pendiente la reparación de las líneas de conducción de la red vieja “que tiene grandes fugas”, y para la cual buscarían financiamiento con un programa de reconversión de deuda con España y cuyo costo supera los cuatro millones de dólares.
“Ya tenemos un proyecto prácticamente con dictamen técnico favorable y lo único que hace falta es que ahí se aprueben los recursos para hacer este cambio”, agregó Obando.
El funcionario también reveló que en una reunión reciente con Lumberto Campbell, coordinador del Consejo de Desarrollo del Caribe (CDC) y asesor presidencial para asuntos del Caribe, se determinó que la solución a la problemática de agua en Bluefields no es sustituir la red, sino instalar una nueva planta procesadora de agua, que es parte de un proyecto en el río Esconfran, cuyo costo se estima en más de 29 millones de dólares.
Según Obando, si se logra instalar el nuevo proyecto de agua en Esconfran, la planta desalinizadora se utilizaría como emergencia ante cualquier problema, o enviarla a otro lugar.