- Número de pobres aumentó en 100 millones
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El Vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, dijo ayer sábado que la Administración del presidente Barack Obama espera que la crisis financiera en su país concluya este año.
El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que el planeta está pagando las consecuencias de quienes convirtieron la economía mundial en “un gran casino”, mientras Biden y el primer ministro británico Gordon Brown criticaron las protestas realizadas ayer en Londres contra la próxima reunión del G20, las 20 economías mundiales más desarrolladas.
Biden, Lula y Brown participaron en Chile en la llamada cumbre de líderes progresistas, a la que asistieron, además de la anfitriona Michelle Bachelet, los presidentes de Argentina, Cristina Fernández; de Uruguay, Tabaré Vázquez; el Presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el primer ministro de Noruega, Jens Stoltenberg.
En la mesa redonda previa a la rueda de prensa, tras concluir la cumbre, Biden señaló que “esperamos que la crisis termine más adelante, este año”.
TEMEN CRISIS SOCIAL
Brown aseveró que “los mercados no se pueden autorregular” y que “tenemos que ser muy, muy claros, la banca no puede estar sin supervisión, estamos claros en que tiene que haber una supervisión transfronteras, porque estas instituciones trabajan por el mundo entero”.
Según Brown, 100 millones de personas han sido empujadas a la pobreza y medio millón de niños morirá al no tener nada con qué sobrevivir, como consecuencia de la crisis. “Otros 30 millones más quedarán sin empleo”, aseguró.
Rodríguez Zapatero en su intervención insistió en la urgencia de cumplir las Metas del Milenio, que buscan reducir a la mitad la extrema pobreza del mundo en el 2015 y erradicarla en 2025.
Los líderes acordaron “construir las bases de una nueva economía que permita compartir ampliamente la prosperidad” y evitar que la debacle económica y financiera degenere en un estallido social.
“La crisis económica internacional, el estado del medio ambiente y las graves consecuencias sociales, que pueden resultar de éstas, demandan una urgente acción de los gobiernos”, recalcó Bachelet, al leer la declaración final.