- El recuperado mercado aéreo uruguayo es campo de una singular batalla
Buenos Aires
En la ciudad uruguaya de Colonia del Santísimo Sacramento, casi al frente de Buenos Aires, viven unos 21,000 habitantes. Desde hace casi dos siglos que es un lugar plácido. En el olvido están las guerras entre españoles y portugueses por sostener su dominio. Pero un inesperado conflicto estalló sobre ella en enero pasado. Y no volarán plumas, sino aviones debido a él.
Todo comenzó cuando el argentino Juan Carlos López Mena, dueño de Buquebús, compañía tradicional de buques y catamaranes que lleva pasajeros entre Buenos Aires, Colonia y Montevideo, anunció la creación de BQB Líneas Aéreas. Aclaró que había solicitado a las autoridades aéreas uruguayas permisos para volar desde la capital argentina a Colonia y, desde allí, a la localidad —también uruguaya— de Salto y la brasileña de Foz de Iguazú, entre otras rutas.
Parece poco, pero su inversión de 45 millones de dólares, que incluye la compra de dos aviones ATR 72-500 nuevos (para 74 pasajeros), envió ondas sísmicas. ¿La razón? “Dos millones de personas al año viajan entre Uruguay y Argentina. El 70 por ciento pasa por Colonia, lo que no quiere decir que se queden ahí”, señala Álvaro Secondo, adjunto de Presidencia de Buquebús. Ese 70 por ciento es cliente de las naves de Buquebús (BB).
“A futuro queremos volar a Rosario, Córdoba (Argentina), el sur de Brasil y Punta del Este”. Parte del secreto está en que las termas de Salto se están convirtiendo en destino de turismo internacional y en que localidades como Cerro Enguzquiza, Villa Lagos y Laguna Garzón, en las afueras de Punta del Este, han creado una nueva masa crítica de clientes.
Conocido el proyecto, la aerolínea uruguaya Pluna pidió la concesión de las mismas rutas. López Mena la acusó de plagiar su proyecto e inició un juicio. “Hace pocos meses, Pluna se acercó a BB para evaluar una asociación”, dice Secondo. “Se le contó todo lo que íbamos a hacer y Pluna empezó a anunciar lo mismo”.
PLUNA RESPONDE
En Pluna enarcan las cejas. “Estuvimos reunidos en varias ocasiones evaluando alternativas de negocios y buscando sinergias”, dice Matías Campiani, gerente general de la compañía. “Pero tras darle mucha información, el señor López Mena no dejaba claras sus intenciones, por lo que decidimos retirarnos de las conversaciones. Fue un error brindar tanta información”.
Buquebús contraataca: “Uruguay tiene una vieja ley que dice que hay que darle vista a Pluna de todo lo que ocurra en materia aeronáutica”. Y dice que los ejecutivos de la aerolínea la aprovecharon. Campiani menea la cabeza y dice que le sorprendió la acción de Buquebús. “Tal vez son ese tipo de actitudes las que lo han llevado a conseguir el cuasi monopolio del mercado de pasajeros entre Argentina y Uruguay”.
Además, “López tuvo acceso bajo confidencialidad a información de Pluna y de sus planes”. Y pocas semanas más tarde, “alguien que se dedica a los barcos anuncia que se dedicará a los aviones. ¿Quién copia a quién?”.
Pluna dice que no había pedido antes las rutas a Colonia y Salto porque los aeropuertos no estaban en condiciones de operar con tráfico comercial regular. Ahora, con su flamante flota de jets Bombardier, “podemos implementar nuestros planes”.
Víctor Rossi, ministro de Transportes de Uruguay, dice que el Gobierno quiere “la mayor cantidad de empresas que vuelen en el país”. Y eso que el Estado es dueño del 25 por ciento de Pluna (el otro 75 es del consorcio privado Leadgate).
“Se han realizado ajustes y se han establecido nuevas condiciones”, dice Rossi. Entre ellas está una recapitalización de 12 millones de dólares en 18 meses. “En noviembre vinieron los primeros resultados positivos de los últimos 13 años”, dice Campiani, para quien diciembre fue una bisagra histórica. “Fue el mejor diciembre de los 70 años de historia de Pluna, y enero logrará también un resultado histórico”.
Y si BQB va a Uruguay, Pluna también se mueve. “En los primeros días de febrero, viajamos a Dubai y estuvimos con las máximas autoridades de Emiratos”, dice Campiani.