Ortega y la Cuenta Reto del Milenio

La decisión que tomó la Junta Directiva de la Corporación Cuenta Reto del Milenio, el miércoles de esta semana, de mantener suspendidos al menos hasta junio próximo los 64 millones de dólares de los fondos asignados a Nicaragua que fueron congelados a raíz y como consecuencia del escandaloso fraude electoral de noviembre pasado, fue calificada como positiva tanto en los medios oficialistas y progubernamentales como en los círculos de la oposición política y social. Pero esa reacción fue por guardar las apariencias, pues la verdad es que los del Gobierno querían que esos fondos fueran liberados y en la oposición muchos deseaban que se cancelaran definitivamente.

Como se sabe, la Cuenta Reto del Milenio es un programa de Estados Unidos para ayudar a países muy pobres y atrasados. En el marco de ese programa, Nicaragua y Estados Unidos suscribieron un acuerdo el 14 de julio de 2005, durante el Gobierno democrático del ex presidente Enrique Bolaños, gracias al cual Nicaragua obtendría 175 millones de dólares en el curso de cinco años, para ser invertidos en programas de desarrollo sostenible y reducción de la pobreza, en los departamentos de León y Chinandega. En ese acuerdo el Gobierno de Nicaragua se comprometió a cumplir las tres condiciones fundamentales establecidas por este programa de ayuda internacional, cuales son: (una), “buena gobernabilidad, (dos), inversión en educación y salud, (tres), creación de una política ambiental que proporciona la libertad económica para los ciudadanos de un país”, tal como se dice en el sitio Web de la Cuenta Reto del Milenio-Nicaragua. Y como “buena gobernabilidad” se entiende: erradicar la corrupción, respetar los derechos humanos y adherirse al imperio de la ley, según una cita del ex presidente George W. Bush que en el mismo sitio Web de la Cuenta Reto del Milenio-Nicaragua está colocada entre la bandera de Estados Unidos y el escudo psicodélico del gobierno de Daniel Ortega.

Pero el escandaloso fraude electoral de noviembre pasado ha sido un evidente caso de mala gobernabilidad, de corrupción política, de violación a los derechos humanos y atropello a la ley, que descalifica a Nicaragua para seguir siendo beneficiario de la Cuenta Reto del Milenio. Además, Daniel Ortega ha actuado sobreadvertido y de manera deliberada, seguramente porque desprecia la ayuda de los países democráticos, porque no le interesa el pueblo nicaragüense, porque su naturaleza autoritaria y corrupta es compulsiva, o por las tres cosas al mismo tiempo.

Cabe recordar que el mismo Director Ejecutivo de la Corporación Cuenta Reto del Milenio, John Danilovich, vino a Nicaragua en enero del año pasado para disuadir de su actitud negativa al presidente Daniel Ortega, quien en julio del 2007 se había expresado en contra de dicho programa de cooperación económica norteamericana, al que calificó sarcásticamente como, “el cuento del milenio de Estados Unidos” . Y así fue que el miércoles 23 de enero de 2008, en un mitin gubernamental realizado en Chinandega con la participación de Danilovich, Daniel Ortega rectificó su posición contra la Cuenta Reto del Milenio y dijo: “Quiero decirle al amigo John Danilovich, que agradecemos esta cooperación del pueblo de Estados Unidos, y que vamos a unir esfuerzos”.

Pero lo que hizo Ortega, en realidad, fue violar los requisitos de la Cuenta Reto del Milenio, y los de la cooperación externa en términos generales, al perpetrar el escandaloso fraude electoral de noviembre pasado, al atropellar brutalmente los derechos humanos de las personas que son atacadas a pedradas y morterazos por las turbas oficialistas, al ilegalizar partidos políticos democráticos y perseguir a organizaciones independientes de la sociedad civil, etc.

Por cierto que en círculos diplomáticos se ha comentado que la Cuenta Reto del Milenio pudo haber liberado los 64 millones de dólares que están suspendidos, si el gobierno de Ortega hubiera respetado el derecho de los ciudadanos nicaragüenses a manifestarse pacíficamente, el 28 de febrero recién pasado; y tal vez hubiera ayudado a descongelarlos una actitud responsable de la Policía, decomisando los morteros de las turbas oficialistas que atacaron a los manifestantes pacíficos e hirieron incluso a un diputado democrático, ex vicepresidente de la Asamblea Nacional. Pero a Daniel Ortega sólo le interesa una cooperación externa que le ayude a gobernar dictatorialmente, que avale sus atropellos a las libertades y los derechos humanos, y que le permita aprovechar en su beneficio particular los fondos del erario y de la misma ayuda internacional.

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