- Después de un año de haber sembrado papaya taiwanesa, ahora obtiene ingresos de hasta 17 mil dólares
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Aires de prosperidad económica empezaron a soplar este año a favor del señor Leonardo Manzanares, un pequeño productor de Matagalpa que hace un año se encontraba abatido por las pérdidas económicas que le habían causado las lluvias excesivas del invierno, que arrasaron con sus cultivos de hortalizas.
En busca de aliviar su economía, este campesino, de 59 años, decidió hace un año aventurarse con la siembra de papaya de origen taiwanés, que le ha permitido cosechar cambios económicos positivos para su familia.
Manzanares tiene una pequeña finca junto a la carretera que conduce a Matagalpa, en el municipio de Sébaco, y un año después de probar con el nuevo cultivo cuenta que ha obtenido una “jugosa ganancia”, gracias a la venta de papaya de la variedad Red Lady.
“Este nuevo sistema de cultivo de papaya taiwanesa me ha dejado resultados excelentes”, dice Manzanares emocionado mientras nos guía entre plantas de papaya, cargadas de frutas, mecidas con suavidad por los vientos helados del norte del país.
DUDÓ DE LA GANANCIA
En el 2008, Manzanares aplicó a un programa de siembra de papaya de la variedad Red Lady, que impulsa la Misión Técnica de China Taiwán en Nicaragua, cuyo trabajo es diversificar la producción de frutas frescas mediante el suministro de semillas y el entrenamiento de los productores con técnicas avanzadas.
Al inicio, Manzanares dudaba de que la producción de esa variedad de papaya generara ingresos de hasta 371 mil córdobas por manzana cultivada. Ahora, afirma estar gozando de esas “jugosas” ganancias.
Sus ingresos pasaron de 5 mil a 17 mil dólares por año, generados por la venta de papaya en mercados de la capital y en algunos supermercados.
ASISTENCIA TÉCNICA ES CLAVE
Manzanares reconoce que el proceso de producción y cultivo de las 1,200 plantas de papaya, que sembró en una manzana de tierra, no fue nada fácil, porque requirió de cuidados o seguimiento técnico proporcionado por la misión taiwanesa.
“En un principio lo que me preocupó fue el tema de la asistencia, porque era muy caro, si lo comparamos con lo que antes nosotros cultivábamos, y por eso gracias a Dios ellos nos dieron la asistencia”, relató.
Manzanares asegura que la clave del éxito, que alcanzó con la siembra de papaya, fue “haber seguido paso a paso los consejos que los técnicos taiwaneses nos dijeron en cada proceso de crecimiento de la planta”.
Con los fondos, que obtuvo de la venta de la primera cosecha, pretende asegurar los estudios universitarios de sus hijos.
EN MERCADOS MÁS EXIGENTES
Además de obtener ganancias mejores, Manzanares cuenta que consiguió entrar a mercados nuevos y más exigentes.
Antes, vendía su producción de hortalizas sólo en el mercado común, donde obtenía precios bajos. Ahora, la producción de papaya la vende a líneas de supermercados.
La misión taiwanesa también apoya a estos productores en la comercialización de los productos, buscándoles mercados con mejores precios.
De la producción total de papaya, de la finca de Manzanares, al menos el 60 por ciento fue comercializada a través de los supermercados.
Carlos Lai, miembro de la Misión Técnica de Taiwán y encargado de Mercadeo, asegura que en una semana tres productores han vendido cerca de cinco mil libras de papaya taiwanesa a dos líneas de supermercado.
Indicó que hasta el momento sólo están apoyando a tres productores en la venta de papaya y guayaba, pero en los próximos días ingresarán otros agricultores a esa área del proyecto taiwanés.
Francisco Wang, jefe de la Misión de Taiwán, informó que este año la misión pretende apoyar a más productores con el programa de cultivo de papaya.
Para este año se espera que el programa favorezca a 10 nuevos productores de Sébaco. Entre los requisitos que pide la Misión, para entrar a este programa, figura que tengan tierra, sistema de riego y muchas ganas de trabajar.