- Por llamar a marchas paralelas contra oposición
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Como un acto “irresponsable” calificaron diferentes sectores de la sociedad la decisión del presidente Daniel Ortega, de convocar a sus partidarios a movilizarse el próximo 28 de febrero, cuando la sociedad civil tiene previsto hacer marchas masivas en diferentes municipios, que podrían ser atacadas por turbas orteguistas.
Desde hace semanas, el Movimiento por Nicaragua (MpN) ha estado llamando a la población a realizar marchas en ocho municipios del país para pronunciarse contra el fraude electoral, la dictadura y el hambre.
Sin embargo, Ortega anunció el sábado que ese mismo día iniciará una jornada nacional de celebración del 30 aniversario de la revolución sandinista, que se cumplirá el 19 de julio próximo.
A juicio del representante del Movimiento por Nicaragua, Carlos Tünnermann, esa decisión de Ortega es una imprudencia.
“Para nosotros, esto demuestra una imprudencia de parte del presidente Ortega, anunciar movilizaciones cuando ya nosotros habíamos solicitado permiso para manifestarnos y esto, definitivamente, implica un riesgo”, advirtió.
La Primera Dama y coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, confirmó ayer en un escueto comunicado que el próximo 28 de febrero habrá caravanas, marchas y actos en todo el país para iniciar la conmemoración del 30 aniversario del derrocamiento de la dictadura de los Somoza.
El diputado de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), Eduardo Montealegre, calificó como “irresponsable” al mandatario por convocar a esa marcha paralela.
“El presidente Ortega es un poco irresponsable al convocar a una marcha el mismo día”, dijo Montealegre ayer al Canal 8 de televisión.
ES provocación
El representante de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Marcos Carmona, dijo a LA PRENSA que la marcha anunciada por el Gobierno es una “provocación directa y un atentado contra la seguridad de las personas” que acudirán a la otra marcha.
“Es una marcha para agredirlos, agarrarlos a pedradas y a morterazos”, afirmó Carmona.
Señaló que este Gobierno se ha caracterizado por ser “irresponsable”, porque trata de intimidar a la población.
“Si existe una provocación a nuestra marcha, quedará en evidencia que este Gobierno de nuevo atenta contra los derechos humanos, contra la seguridad y contra la libertad de movilización de los ciudadanos del país”, agregó Carmona.
Existe temor
Donald Muñoz, de la Red de Jóvenes Nicaragüita, dijo que no van a desistir en las protestas, a pesar de que existe temor en algunas personas de asistir a las marchas del 28 de febrero.
“Naturalmente existe cierto temor de muchas personas, de resultar agredidas en esta manifestación, como ha sucedido en anteriores marchas, pero finalmente tenemos que pronunciarnos y movilizarnos porque es un derecho”, afirmó.
Tünnermann indicó que con el antecedente de que los simpatizantes del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) han impedido la realización de marchas desde el año pasado, hay un peligro inminente tras el llamado de Ortega a sus partidarios.
“Claro que de esta manera implica un riesgo, porque teniendo en cuenta los precedentes de violencia y de personas impidiendo las manifestaciones, podría suceder lo mismo esta vez”, advirtió Tünnermann.
Es para perturbar
Las últimas marchas organizadas por la oposición, en noviembre pasado, en protesta por el fraude electoral, fueron atacadas por turbas organizadas por el gobernante Frente Sandinista (FSLN).
Según Montealegre, esto evidencia que “hay un motivo adicional de Ortega, que es molestar, perturbar y asustar al pueblo de Nicaragua que desea reclamar por el fraude que hubo en las elecciones”.
Asimismo, insistió en que Ortega “alienta la violencia” al convocar a esa marcha oficial.
“Por un lado trata de llamar a la paz y a la tranquilidad, y con la mano izquierda lo que hace es alentar la violencia”, mencionó el también ex candidato a Alcalde de Managua.
Tünnermann comentó que “cualquier acto de violencia, atentado contra cualquier persona, será responsabilidad del presidente (Daniel) Ortega al convocar a estas manifestaciones de una celebración que pensamos ya había iniciado desde hace un buen rato”, manifestó.
Dijo que el interés de los simpatizantes sandinistas parece ser “infundir el temor” a la población, y aseguró que no van a ceder a las presiones.
HABLARÁN CON GRANERA
“Ya quedó demostrado que la población de este país no tiene miedo y aunque quieran atemorizar a las personas, todos tenemos derecho a manifestarnos”, dijo el representante del MpN.
Tünnermann anunció que una delegación de las organizaciones de la sociedad civil se reunirá con la jefa de la Policía Nacional, Aminta Granera, para solicitarle protección a la marcha del próximo sábado 28 de febrero.
“Vamos a pedir a la Policía que brinde una mayor protección y seguridad a todos los manifestantes a la marcha”, sostuvo.
Explicó que todavía no han analizado posponer la realización de la marcha, debido a la “coincidencia” con la manifestación del FSLN.
Esta marcha tiene como propósito exigir el recuento de los votos de las elecciones municipales del pasado 9 de noviembre, en las que el Gobierno montó un fraude.
En esos comicios, el Consejo Supremo Electoral (CSE) declaró como ganadores a la mayoría de candidatos del FSLN, pero la oposición presentó pruebas del fraude.
Eduardo Montealegre anunció que intensificarán “más el llamado” a la ciudadanía para que participe en la marcha de los organismos cívicos.
CORTAN LIBERTADES
El 18 de noviembre del año pasado, cuando la sociedad civil organizó una marcha para protestar contra los fraudulentos resultados electorales, agitadores del FSLN impidieron su realización.
Armados con piedras, garrotes, morteros, cuchillos y machetes, los orteguistas implantaron el temor, por lo que los organizadores cancelaron la marcha.
Desde entonces, las marchas convocadas por la oposición han sido impedidas por los sandinistas.
Incluso, en la marcha de la celebración del sesenta aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que se realizó el 10 de diciembre, los sandinistas realizaron una marcha paralela e intentaron agredir a los opositores al Gobierno.