El presupuesto de Canadá cayó en el rojo el martes, por primera vez en 11 años, ya que debe pagar un plan de reactivación por el equivalente de 32,600 millones de dólares (40,000 millones de dólares canadienses) prometido a sus socios del G20, en momentos en que el Gobierno lucha por sobrevivir.
El plan de estímulo equivale a un crecimiento de 1.9 por ciento en 2009 y un 1.4 por ciento en 2010. Pero resultará en 1,100 millones de dólares canadienses (900 millones de dólares) de déficit presupuestario para el año fiscal que finaliza en marzo, y un déficit de 64,000 millones (US$52,000) para los próximos dos años fiscales, anunció el Gobierno.
Además, no se espera que Canadá disfrute de un presupuesto en negro hasta 2014, si funciona el plan de estímulo. “Tenemos que hacer lo que tenemos que hacer para proteger a Canadá de la recesión global sincronizada”, dijo el ministro de Finanzas, Jim Flaherty, y “para construir las capacidades que nos permitan salir más fuertes”.
Canadá es el último de los siete países más industrializados (G7) en anunciar un paquete de estímulo económico con el fin de paliar la crisis financiera mundial. El país no ha escapado a los problemas, pese a estar en una sólida posición, ya que es un gran exportador.
En los últimos dos meses se perdieron más de 100,000 puestos de trabajo y se esperan más recortes antes de que la situación mejore a mediados de año, explicó el Banco Central.
El Gobierno preveía hasta ahora un ligero superávit para el ejercicio 2008-2009, que termina el 31 de marzo.
En medio de todo esto, el Ejecutivo, que gobierna en minoría, fue conminado por los partidos opositores a presentar un plan factible y concreto para salvar la economía a riesgo de una censura.
Pese a que varios analistas creen que un paquete de estímulo hará poco para salvar la crisis, tampoco se espera una cuarta elección general en cinco años.
Pese a que los Nuevos Demócratas (izquierda) y el Partido Quebequense (separatista) ya anunciaron que votarán en contra.