- Un delegado del Poder Ejecutivo acusó a la Conferencia Episcopal de formar parte de un plan para desestabilizar al gobierno de Ortega
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CORRESPONSAL/ESTELÍ
Después de esperar mucho tiempo una respuesta a su solicitud, la Conferencia Episcopal finalmente fue recibida este mes de diciembre por un alto representante del gobierno de Daniel Ortega, el cual habría acusado a los religiosos de formar parte de un supuesto plan de desestabilización en contra del Poder Ejecutivo.
El vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, monseñor Juan Abelardo Mata, informó que la Iglesia pidió la reunión con el fin de hablar con el Gobierno sobre la situación que afecta al país, pero en el encuentro habrían sido acusados hasta de provocar el congelamiento de la Cuenta Reto del Milenio, valorada en 175 millones de dólares.
“OBISPOS CONSPIRADORES”
“Implícitamente ellos (funcionarios de Gobierno) han considerado que nosotros servimos a la Embajada de Estados Unidos y que estamos dentro de un plan de desestabilización, que según ellos, los americanos están llevando contra el Gobierno de Nicaragua”, dijo Mata.
El alto prelado de la Iglesia católica dijo que durante la reunión con el funcionario, de quien no quiso decir su nombre, se les dijo que los obispos son los responsables de la suspensión temporal de la Cuenta Reto del Milenio por parte de Estados Unidos.
“La Conferencia Episcopal, con su ‘comunicado inmaduro’, según ellos, fuimos causa de que la Cuenta Reto del Milenio haya sido retirada, porque según estas personas cuando van a Washington, el Gobierno de Estados Unidos les vierte sus amenazas, usando como primer argumento para el retiro de la Cuenta el comunicado de la Conferencia”, relató Mata.
La Conferencia Episcopal abogó en un comunicado por unas elecciones transparentes, tras conocerse las denuncias de fraude.
IGLESIA CATÓLICA RESPONDE AL PUEBLO NICARAGÜENSE
El Obispo de la Diócesis de Estelí dijo que los señalamientos en contra de la Iglesia católica molestan, porque “ciertamente uno no está al servicio de ningún poder extranjero, ni de ningún partido interno aquí en la nación”.
Mata cuestionó el carácter partidario del actual Gobierno, el cual la emprende en contra de las críticas sanas de diferentes sectores ajenos a su partido y estructura gubernamental, pero avala a quienes sólo halagan con el propósito de quedar bien con sus altos mandos.
“HABLAR NO ES DESESTABILIZAR”
“Nosotros como obispos no podemos callar ante el dolor de un pueblo. El hablar no es desestabilizar, al contrario, son sanas críticas que se emiten a fin de que un Gobierno que ama a su pueblo, y no está al servicio de un partido, corrija y vea con mayor profundidad la problemática y no sólo vea a través de sus delegados que muchas veces no dicen la verdad, sino que acomodan (las cosas) a su gusto y antojo para quedar bien con el jefe”.
Al final, dijo el Obispo que el alto personero del gobierno de Ortega bajó de tono y ambas partes llegaron a un punto de comprensión y “ojalá se escuche la voz de la Iglesia”, concluyó el jerarca.
Además de provocar el retiro de la ayuda de la comunidad cooperante tradicional, la crisis postelectoral mantiene paralizada a la Asamblea Nacional, debido a que oposición y oficialismo no logran consenso.