De vos no guardo nada
ni el más breve recuerdo
más bien deseo liberarme
de ese olor a lo tuyo
que me persigue a todas partes.
Como un conjuro mágico
invade mi alcoba
navega en el sopor del mediodía
satura la belleza de la tarde
se estaciona junto a mí
en la butaca del cine.
Cierro puertas y ventanas
y se cuela con el hielo del amanecer.
Es la mismísima fragancia
que despidió tu rosa enamorada
la noche de febrero en que reventó al mundo
exhalando un perfume
inmune a las inclemencias del tiempo.
Un olor denso
unas veces dulce, otras veces agrio.
¿Me perseguirá hasta el final de mis días?
¿Encontraré alguna manera de atajarlo?
¡Contesta por favor!