Pensadores y forjadores de la Universidad Latinoamericana es un libro editado recientemente por la Unesco-Iesalc, que reúne a veinte y siete estudiosos de la educación superior de América Latina que, desde sus respectivos países, describen la obra de los académicos que han contribuido a forjar un pensamiento universitario en nuestro continente y a promover el desarrollo de la educación superior. La obra fue coordinada por la doctora Carmen García Guadilla, eminente investigadora de la Universidad Central de Venezuela.
El capítulo correspondiente a Nicaragua le fue encargado por la Unesco al doctor Carlos Tünnermann Bernheim, educador de proyección latinoamericana, que ha desempeñado un papel clave en el desenvolvimiento de la educación universitaria en nuestro país. Su administración, junto a la del doctor Mariano Fiallos Gil, son consideradas como la época de oro que vivió nuestra Universidad Nacional Autónoma y de un gran auge universitario, tanto institucional, como por el prestigio que alcanzó en nuestra sociedad, en la región centroamericana y en América Latina, al haber desempeñado Tünnermann dos veces la presidencia de la Unión de Universidades de América Latina (UDUAL).
Carlos Tünnermann consolidó la tan anhelada autonomía universitaria, logrando que en mayo de 1966 el congreso nacional aprobara una reforma constitucional que elevó al rango de precepto constitucional el principio de la autonomía universitaria, así como una asignación presupuestaria anual no menor del dos por ciento de los ingresos ordinarios fiscales del Estado para la UNAN.
Pensadores y forjadores de la Universidad Latinoamericana, caso Nicaragua, no es una reseña meramente histórica de la universidad nicaragüense, sino una interpretación valorativa y crítica de la universidad como expresión social y académica; partiendo del hecho que la Universidad Nacional, fundada en León en 1812, fue la primera del país y la segunda a nivel centroamericano. Fue también la última que fundaron los españoles en tierras americanas en el período colonial.
En el capítulo sobre Nicaragua, Tünnermann hace un recorrido histórico de la Universidad Nacional, partiendo del período colonial y pasando por la vida universitaria en las primeras décadas del siglo XIX, la revolución liberal de 1893 y la restauración conservadora a partir de la caída de Zelaya.
En el siglo XX se reseña la lucha por la autonomía universitaria, que finalmente logra el rector Fiallos Gil en 1958. Se describen todos los avances de la época de Fiallos Gil y luego durante el período rectoral de Tünnermann, que duró diez años, hasta llegar a la actual universidad, y el surgimiento de las primeras universidades privadas (la UCA y la Upoli). Finalmente, se alude a la universidad del siglo XXI y sus desafíos frente a la globalización, el avance tecnológico y la era del conocimiento, haciéndose referencia a los logros de las últimas décadas.
Paralelo a este recorrido histórico nos muestra una galería de personajes ilustres que forjaron la universidad y que fueron un prestigio del saber científico y académico en la sociedad nicaragüense: los presbíteros Rafael Agustín Ayesta y Tomás Ruiz, cofundadores de la universidad de León, este último, conocido como el Padre Indio, catedrático brillante y auténtico héroe y mártir de la Independencia de Centroamérica; el doctor Luis H. Debayle, decano de la Facultad de Medicina, profesor de generaciones de cirujanos y renovador de los estudios de la Medicina en Nicaragua; Mariano Fiallos Gil, Padre de la Autonomía Universitaria; el propio Carlos Tünnermann, que logra la fundación y construcción del Recinto Universitario Rubén Darío de Managua, el descubrimiento de las Ruinas de León Viejo y que realizó, a nivel académico, toda una reforma universitaria integral. Luego se alude a Xabier Gorostiaga, pensador de la educación y rector de la UCA, Juan Bautista Arríen, educador consagrado, Alejandro Serrano Caldera, filósofo, jurista y escritor, rector de la UNAN-León y otros distinguidos académicos de la actualidad.
Otro aspecto importante es el valioso espacio que ha significado la Universidad Nacional, adquiriendo un prestigio significativo en la vida nacional, en cuanto ha sido el escenario por excelencia de la libertad de pensamiento y de cátedra. Se reseña el modelo napoleónico posterior a la independencia, el énfasis profesionalista de la Administración del presidente Zelaya, el período de decadencia con la restauración conservadora, la dependencia y postración académica y administrativa con los Somoza, hasta llegar a la autonomía universitaria en 1958.
Dentro de todas estas figuras destaca Mariano Fiallos Gil, educador, narrador y ensayista, que no sólo es considerado el Padre de la Autonomía Universitaria, sino también lo considera Carlos Tünnermann como el primer iniciador y forjador de un pensamiento crítico universitario, que incluye su humanismo beligerante y sus lúcidas ideas de separar la universidad de la politiquería, a fin de promover el desarrollo de la libertad de cátedra, a través de la reforma universitaria y del lema que le fue tan caro A la Libertad por la Universidad.
El capítulo de Nicaragua también cuenta con un enjundioso acopio en su bibliografía de críticos y escritores que han estudiado el quehacer educativo y universitario.