- “Big Brother del espionaje”
El espionaje dejó de ser algo ultrasecreto. Las nuevas tecnologías y el escenario post 11-S tienen al mundo libre luchando contra el terrorismo internacional. Red de Mentiras muestra ágilmente y sin complicaciones cómo esta lucha se transformó en una especie de Big Brother exclusivo para operadores, oficinistas y burócratas de las agencias de inteligencia del mundo.
Los agentes de campo se baten a tiros con los terroristas, mientras en los salones de alta tecnología de esta agencia los enfrentamientos son observados gracias a la omnipresencia mundial de los satélites de comunicación. La discordancia es chocante, pero efectiva.
La sangre corre y las vidas se pierden en desiertos y ciudades de Oriente Medio en la búsqueda de cualquier pista que permita desarticular la célula de una red a lo Al Qaeda. Mientras, en las oficinas de la CIA, sus directivos ven cómodamente en tiempo real el desarrollo de estos choques. Sólo les faltan las palomitas de maíz.
Roger Ferris (Leonardo Di Caprio) es el agente de campo que arriesga la vida en los lugares más peligrosos del mundo. Por el hilo telefónico recibe órdenes de su operador, un gordo, irónico y muy pendenciero, Rusell Crowe. Hay contrastes bastante graciosos en esta relación.
Mientras el agente Ferris mata y se desangra en busca de la valiosa información que salvará al mundo civilizado, Crowe le ordena cómo operar mientras come su cereal o lleva a sus hijos a la escuela. “Estoy salvando la civilización, querida”, responde a su esposa sentado plácidamente en su patio, cuando ésta le reclama por hablar por teléfono a las 6:00 de la mañana.
Ferris por su parte, tiene que lidiar con su divorcio en medio de un operativo en Irak, gracias a su celular. “Que se quede con la maldita casa”, le dice a su abogado, mientras agacha su cabeza para que no se la vuelen.
Usando como insumo la realidad mundial, Red de Mentiras sepulta todas las complejidades que pueda tener la lucha contra el terrorismo, para explicarnos fácilmente cómo funcionan las cosas. Sin embargo, a pesar de que Di Caprio está en su etapa de maduración como actor y Crowe se divierte con su personaje, ambos con un buen tino, la cinta le pertenece a la frialdad y pragmatismo de Mark Strong, quien encarna al jefe de la inteligencia jordana. Lo siento por los Bond fans, pero definitivamente ésta es la mejor película de espionaje del año. Disfrútela.