- Acusada por funcionarios orteguistas de incitar a la violencia, Obispos recuerdan en comunicado: “La primera que quiere la paz es la Iglesia”
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Managua y Matagalpa
La Conferencia Episcopal de Nicaragua volvió a pronunciarse ayer sobre el proceso electoral nacional, esta vez para ratificar y expresar su “preocupación y dolor” por la violencia postelectoral registrada en el país, a partir de los cuestionados resultados electorales provisionales por los que reclama la oposición y que los simpatizantes del Gobierno del presidente Daniel Ortega defienden en las calles con piedras, garrotes y morteros.
En ocasión de su asamblea plenaria, celebrada en San Rafael del Norte, Jinotega, los Obispos nicaragüenses emitieron un nuevo comunicado condenando la violencia callejera y el uso de signos religiosos para fines políticos y exhortaron a buscar soluciones a la crisis sociopolítica del país a través de medios legales y no de violencia.
Además, los Obispos dispusieron que el domingo próximo, cuando se celebran las solemnidades de Cristo Rey, se realice en “donde sea posible” una procesión con el Santísimo Sacramento y encomendaron al país “bajo la protección de Nuestra Madre Santísima, pidiéndole que interceda por todos los nicaragüenses en estos momentos particulares que vive el país”.
La Iglesia católica ha sido cuestionada por funcionarios y dirigentes del Frente Sandinista —incluido el vicepresidente del Consejo Supremo Electoral, Emmett Lang— de haber cometido “pecado mortal” e incitar a la violencia en las calles por señalar las irregularidades del proceso electoral y pedir resultados electorales claros y transparentes, a partir del reclamo de la oposición.
Sin embargo, ayer los Obispos iniciaron su carta pastoral con la frase que pronunció el Papa Juan Pablo II durante su primera visita a Nicaragua en marzo de 1983: “La primera que quiere la paz es la Iglesia”. Frase que Su Santidad dijo en respuesta a un grupo de personas que el primer gobierno del FSLN colocó en primera fila para gritar al Papa: “¡Queremos la paz!”
ESTIMAN QUE VIOLENCIA ACTUAL REVIVE HERIDAS
Cuando el Sumo Pontífice visitó Nicaragua en 1983, se encontró con un país en guerra, que él recordó como una “noche oscura”, según contó él mismo en su segundo viaje a este país, el 7 de febrero de 1996.
Ahora, los Obispos señalan en su carta pastoral que los brotes de violencia postelectoral, “reviven heridas profundas que con mucho esfuerzo y buena voluntad nuestro pueblo había venido superando”.
En el documento leído por el secretario de la Conferencia, monseñor René Sándigo, los Obispos insisten en que se oponen “a cualquier tipo de violencia, venga de donde venga”.
“Nunca —subrayan los Obispos en la carta— hemos sido ni seremos partícipes de la utilización de la violencia como método para alcanzar un objetivo”.
Y agregan: “Queremos destacar que esta preocupación por la violencia, la que atenta contra la integridad de las personas y la vida, es también preocupación por las consecuencias de la misma en las familias, angustiadas por la integridad de sus miembros, la estabilidad de sus ingresos económicos, los daños emocionales y síquicos en sus niños y jóvenes, quienes además pueden crear resentimientos y hasta odios”, por lo que exhortaron a trabajar para alcanzar la paz.
Además, insistieron en que “es indispensable agotar todos los recursos constitucionales, jurídicos y democráticos que permitan encontrar una solución a la actual crisis conforme a la verdad y a la justicia”.
En su penúltima exhortación, el 11 de noviembre recién pasado, los Obispos se pronunciaron a favor de la revisión y cotejo de las actas de escrutinio para esclarecer los resultados de las cuestionadas elecciones municipales y esto provocó las críticas de diferentes funcionarios y dirigentes del Gobierno.
PORRAS FURIOSO CONTRA ALGUNOS SACERDOTES
Ayer mismo, antes de que los Obispos revelaran su nuevo comunicado, el diputado sandinista Gustavo Porras, cuestionó a la Conferencia Episcopal por emitir pronunciamientos durante la crisis electoral.
El legislador asistió a un programa matutino de opinión transmitido por el Canal 8 y ahí recomendó a la Iglesia católica no meterse en política.
Porras reclamó “qué tiene que ver la Conferencia Episcopal? ¿Qué tienen que estar haciendo en política? (…) Ellos son para las cosas espirituales no debe meterse”, expresó el legislador que también criticó muy molesto la participación de monseñor Silvio Fonseca en la concentración que realizó la oposición con el fin de marchar en protesta por los resultados electorales, hasta que un cerco de turbas orteguistas los obligó a desistir para evitar una masacre entre los grupos partidarios.
Pero Porras no mencionó nada en contra de los sacerdotes que ha utilizado a su favor el Gobierno del presidente Ortega. No dijo nada, por ejemplo, en contra del cardenal Miguel Obando y Bravo, que preside la comisión gubernamental de Verificación, Reconciliación, Paz y Justicia y de quien los medios oficiales se valieron para violar el silencio en la pasada campaña electoral, con la transmisión de sus declaraciones hechas en el 2006, cuando llamó a los nicaragüenses a votar por candidatos que tuvieran “la opción preferencial por los pobres”, porque de eso lo único que Porras mencionó es que “los únicos que están a favor de los pobres son los sandinistas”.
También el semanario oficialista El 19 criticó ayer en sus editoriales la pasada exhortación de los Obispos, que según los autores de varios artículos de opinión responden, igual que la oposición, al financiamiento extranjero para desestabilizar al gobierno de Ortega.
(Con colaboración de Ludwin Loáisiga López)