Si los códigos estéticos de la moda los marcan las pasarelas de Milán o Nueva York, la innovación en los tejidos llegan de los laboratorios, como el de la Universidad de Cornell (EE.UU.), que ha desarrollado una “nanofibra” que permite cambiar el color de las prendas y que llegará al mercado en cinco años.
La “confección” de estos tejidos, que tienen otras ventajas, como proteger a quienes las llevan de una gripe, pero también de la contaminación o de un ataque bacteriano, tienen un coste muy elevado (hasta 8 mil dólares por prenda), por lo que, como ocurre en este tipo de investigación, hasta ahora se les ha dado un uso militar.
No obstante, el profesor colombiano Juan Hinestroza (Universidad de Cornell), quien ha estado en Barcelona para hablar de la aplicación de la nanotecnología en la creación de “fibras multifuncionales”, asegura en una entrevista con Efe que estos materiales no tardarán en dar “el salto comercial”.
Hinestroza ha logrado cubrir una chaqueta de tela vaquera y un vestido de algodón con nanopartículas de plata que conceden a estas prendas propiedades antibacterianas.