- Benedicto XVI manifiesta su desacuerdo con la “ambición por el poder y el control” político
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La máxima figura de la Iglesia católica, el Papa Benedicto XVI, reconoció ayer una “radicalización política” en Nicaragua, se declaró preocupado por la pobreza, emigración y desigualdades sociales, y además celebró que la Conferencia Episcopal promueva un clima de diálogo y distensión, sin renunciar “a defender los derechos fundamentales del hombre y denunciar las situaciones de injusticia”.
Las fuertes declaraciones del Papa Benedicto XVI surgieron ayer, al recibir en el Vaticano a la Conferencia Episcopal de Nicaragua, liderada por monseñor Leopoldo Brenes, durante la denominada visita “Ad limina apostolorum”, que cada cinco años efectúan los obispos al Pontífice.
Benedicto XVI expresó a las altas estructuras católicas de Nicaragua que tienen el reto de promover una “sólida formación”, grabando el evangelio en las mentes, vida y trabajo de las personas.
“Esto es particularmente importante en una situación en que a la pobreza y la emigración se suman acusadas desigualdades sociales y una radicalización política, especialmente en los últimos años”, manifestó el Papa.
Benedicto XVI también encomendó a la Conferencia Episcopal de Nicaragua fomentar una concepción de la política “que, más que ambición por el poder y el control, sea un servicio generoso y humilde al bien común”.
LA RADICALIZACIÓN
En semanas recientes, desde los medios afines al Gobierno que dirige el presidente Daniel Ortega, se ha desatado una campaña en contra de periodistas, políticos, artistas, diplomáticos y representantes de Organizaciones No Gubernamentales, a quienes se les califica de “corruptos”, “diablos injerencistas”, “gatos angora” y “diablos gordos”.
El aparato estatal ha protagonizado una abierta confrontación hasta con personajes que en el pasado formaron parte del primer Gobierno de Ortega, como el poeta Ernesto Cardenal, quien denunció ser víctima de una persecución política.
En tanto, el presidente Ortega acusa a los medios de comunicación independientes de “conspirar” en su contra y ha declarado que ocultan los logros de su Gobierno.
Asimismo, Ortega y la Primera Dama, Rosario Murillo, se han molestado por las informaciones sobre las protestas que en Paraguay y Honduras han protagonizado movimientos feministas, solidarizándose con Zoilamérica Narváez, quien reclama justicia por la denuncia que hizo contra el mandatario por abuso sexual.
Al cerrar la semana, el Ministerio de Gobernación inició una abierta persecución en contra de las ONG que son dirigidas por críticos del Gobierno.
“GUERRILLA MEDIÁTICA”
El diputado socialcristiano Agustín Jarquín, un aliado del Gobierno de Ortega que dice que el amor no le “quita el conocimiento”, calificó ayer como “oportunas” las palabras del Papa Benedicto XVI y añadió que los medios de comunicación progubernamentales tienen “merecidos” los señalamientos de Su Santidad.
“Creo que es oportuna y objetiva la observación que hace Su Santidad y lo hace con aprecio además, como siempre ha sido con nuestro país”, expresó Jarquín.
“Es oportuno porque ciertamente en los últimos meses se ha venido radicalizando lo que llamo una ‘guerrilla mediática’, donde no es solamente la descalificación de la otra parte, del adversario, del crítico, sino que más que una crítica es el uso de insultos, lo cual tensa y polariza”, añadió Jarquín.
Aunque el legislador sostuvo que tanto el Gobierno como la oposición son culpables de la “radicalización política”, admitió que las palabras utilizadas desde los medios oficialistas en contra de los críticos del Poder Ejecutivo, son merecedoras de las declaraciones de Benedicto XVI.
“Eso no es constructivo, no es edificante, no abona y por supuesto, se hacen merecedores del señalamiento de Su Santidad”, respondió Jarquín.
“En el tema de los medios, el lenguaje que se usa es muy fuerte, muy duro. Me refiero tanto a medios vinculados a las instancias de Gobierno, como a medios que están en la oposición”, agregó Jarquín.
En todo caso, el diputado social cristiano consideró que la denuncia de Benedicto XVI debe servir para que en Nicaragua se abra un verdadero diálogo.
“Hay que administrar mejor las discrepancias que tenemos, sin utilizar insultos o epítetos duros, que no son edificantes… La observación de Su Santidad debe servir para que procuremos juntarnos y unir al país de cara a los retos, problemas y oportunidades que tenemos”, explicó.
Jarquín calificó como un avance la reciente decisión de la junta directiva de la Asamblea Nacional, que envió a discusión en el plenario una prórroga a las licencias de transmisión de los medios audiovisuales.
Monseñor Eddy Montenegro, muy cercano al cardenal Miguel Obando y Bravo, prefirió no emitir ninguna opinión sobre la “radicalización política” en Nicaragua que el Papa católico denunció ayer.
“Mientras no nos venga a nosotros oficialmente eso, lo tienen que comentar primero los obispos y después nosotros. Así que vamos a esperarlo, yo creo que esto viene mañana”, expresó Montenegro.
El Papa Benedicto XVI aprovechó para reconocer el trabajo de las escuelas católicas. “Es encomiable el servicio de los educadores que, a veces con grandes sacrificios, se dedican a una formación integral que abra las puertas de un futuro prometedor a los jóvenes (…) os exhorto, pues, a que animéis a los educadores y os esforcéis en preservar los derechos que tienen los padres de formar a sus hijos según sus propias convicciones y creencias”, concluyó Benedicto XVI.