Brian Doyle señala el anillo que ganó con los Yanquis de Nueva York, en la Serie Mundial de 1978. (LA PRENSA/M. ESQUIVEL)

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Brian Doyle vino a nuestro país [doap_box title=»NO TUVE PRESIÓN» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Brian Doyle bató para .438 en la Serie Mundial entre los Yanquis de Nueva York y los Dodgers de Los Ángeles, de 1978. Ganar la Serie Mundial es el más importante logro para cualquier pelotero y representa una responsabilidad. Doyle relató que para […]

  • Brian Doyle vino a nuestro país
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Brian Doyle bató para .438 en la Serie Mundial entre los Yanquis de Nueva York y los Dodgers de Los Ángeles, de 1978.

Ganar la Serie Mundial es el más importante logro para cualquier pelotero y representa una responsabilidad.

Doyle relató que para él no hubo presión en esa oportunidad porque había factores más difíciles.

“No sentí presión, porque en realidad la presión y el estrés es no ver a la familia y no poder pagar las cuentas. Mi sueño se estaba convirtiendo en realidad”, rememoró el ex peloteros de las Mayores.

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El ganador de la Serie Mundial de 1978 con los Yanquis de Nueva York, Brian Doyle, estuvo nuevamente en nuestro país para enseñar a niños, a través del beisbol, la existencia de Dios.

Ayer en un pequeño campo ubicado aproximadamente en el kilómetro 14 de la Carretera Vieja a León, en las cercanías de Nejapa, se encontraba el ex grandes ligas enseñando a niños lo que sabe de la pelota, pero más importante para él, lo que sabe de Dios.

La visita la hizo Doyle acompañado por los miembros de la Primera Iglesia Bautista de Fort Lauderdale, de la que es pastor.

Doyle fue segunda base de los Yanquis y en aquella Serie Mundial bateó para .438, producto de siete imparables en 16 turnos al bate, con un doble, cuatro anotadas y dos carreras empujadas, para ayudar a los Mulos a conseguir su segunda victoria de Serie Mundial de manera consecutiva.

“La felicidad más grande para mí es enseñarles a otras personas sobre Jesús. Y por medio de Él también me deja hacer a mí lo que yo amo, que es el beisbol”, comentó Doyle.

“Cuando yo era joven el beisbol era mi Dios, pero ahora el único y verdadero Dios en mi vida es Dios, así que utilizo la etapa de mi vida cuando jugaba beisbol para que la gente pueda escuchar del Señor”, señaló.

El anillo que lleva en el dedo anular de su mano derecha es muy llamativo, que obtuvo con el equipo más ganador en la historia de las Grandes Ligas y que ahora para él es una herramienta más para hablarle a las personas de Dios. Doyle partió ayer hacia EE.UU., pero dijo que volverá el próximo año para ver el crecimiento de los niños como peloteros, pero sobre todo como personas.

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