El delantero checo Vaclav Sverkos besó el nombre de su hijo (muerto antes de nacer), tatuado en su brazo, tras el gol del sábado. (LA PRENSA/AP)

Un gol al dolor

Primera diana de Eurocopa con un valor simbólico [doap_box title=»Pelea puesto» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El sistema de un solo delantero (el titular es el gigante Jan Koller) le deja pocas esperanzas de jugar, sin embargo, su participación del sábado ha dado espacio a una reflexión en su técnico, y no tendría que extrañarnos que en los […]

  • Primera diana de Eurocopa con un valor simbólico
[doap_box title=»Pelea puesto» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El sistema de un solo delantero (el titular es el gigante Jan Koller) le deja pocas esperanzas de jugar, sin embargo, su participación del sábado ha dado espacio a una reflexión en su técnico, y no tendría que extrañarnos que en los próximos partidos sea titular.

“Aprovecharé cada minuto”, afirma Sverkos, que no duda en rendir homenaje a su compañero à Koller, que es “irreemplazable”, según el primer goleador de la Eurocopa.

Pero Koller tiene ya 35 años y vive probablemente sus últimos partidos como internacional, lo que podría dejar la vía libre a Sverkos para ser el delantero titular, quien sueña con regresar a un “gran campeonato europeo”.

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    Vaclav Sverkos, el delantero checo que marcó el primer gol de la Eurocopa 2008 de futbol, en la victoria del sábado ante Suiza (1-0), puede por fin sonreír, después de una vida personal marcada en los últimos años por la muerte de su hijo antes de nacer.

    “Si me hubieran dicho hace un año que estaría en la Eurocopa y que marcaría el primer gol de la competición, no lo habría creído”, afirmó el delantero de 24 años en Seefeld, en pleno Tirol austríaco, donde está concentrada la selección checa.

    Triste y con el sentimiento de la desgracia en su alma, Svarkos regresó a la República Checa en 2007, tras haber jugado en los clubes alemanes Borussia Moenchengladbach y Hertha Berlín y en el Austria de Viena.

    La muerte de su futuro hijo en noviembre de 2005 lo destruyó. Tras su gol del sábado, besó el nombre de su pequeño, tatuado en uno de sus brazos. Jugó sólo 34 minutos contra Suiza, pero fueron suficientes para marcar.

    “Ha sido el día más bello e importante de mi carrera”, afirma el futbolista.

    De todas maneras, piensa que no es un desconocido, pese a jugar en el Banik Ostrava de su país, donde lo acogieron tras dejar atrás en Alemania su tragedia personal.

    “¡No soy tan desconocido!”, afirma. “¡He marcado 15 goles con Banik Ostrava esta temporada!”, incide.

    En Moenchengladbach, en su primer año en el Borussia, con 19 años, marcó 14 tantos, mientras que en 2004-2005 anotó 9 y fue adoptado por los aficionados de este histórico club alemán.

    “Todavía tengo muchos amigos en esa ciudad de Alemania. Guardo un recuerdo fantástico de mis dos primeras temporadas”, explica.

    En un campeonato poco conocido como es el checo, ha terminado máximo goleador en su primera temporada, por lo que el técnico Karel Brückner lo incluyó en la lista de la Eurocopa.

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