- Próximo embajador de EE.UU. en Nicaragua pidió prudencia a Ortega en sus discursos
El saliente embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Paul Trivelli, dijo ayer que Robert Callahan, quien lo relevará en el cargo en septiembre próximo, fue “muy moderado” el pasado miércoles, al solicitar al presidente Daniel Ortega “prudencia” en sus discursos.
Trivelli sostuvo que las cosas no están bien en cuanto a la democracia en Nicaragua y mencionó, como un ejemplo, el caso de la postergación de las elecciones en tres municipios de la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN).
“En el caso más reciente, como yo he dicho, sobre las elecciones en la RAAN: sin elecciones no hay democracia. Ojalá los líderes políticos del país puedan encontrar la manera de restaurar estos derechos tan fundamentales a ese segmento tan importante del pueblo nicaragüense”, manifestó Trivelli.
EL “ONE-TWO”
El miércoles, Callahan consideró que la retórica de Ortega puede “irritar y lesionar”, así que lo llamó a ser mesurado en sus críticas.
Callahan vertió sus declaraciones durante una audiencia de confirmación ante un panel del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
Se espera que el nuevo Embajador de Estados Unidos, considerado de “línea dura”, asuma su cargo a más tardar en septiembre de este año, pese a que el país del norte está en un crucial año electoral.
Pero Trivelli, un diplomático que ha acusado al ex mandatario Arnoldo Alemán como “ladrón y corrupto”, calificó como “moderadas” las palabras de Callahan.
“Fue muy moderado su discurso (de Callahan) y dijo algo muy similar a las cosas que yo he venido diciendo desde hace un año aquí en Nicaragua. Como yo he mencionado, la retórica es importante, o sea la gente de afuera escucha y siempre tiene impacto negativo”, señaló Trivelli.
A Estados Unidos le preocupan las estrechas relaciones que la Nicaragua de Daniel Ortega sostiene con Irán y Venezuela.
“Nuestro compromiso con el hemisferio occidental —consolidar la democracia, promover la prosperidad, invertir en la población y proteger la seguridad del Estado democrático— no puede ser más evidente que en Nicaragua”, preció Callahan ante el Senado.
“Yo vi el testimonio de él (Callahan), fue muy moderado y estoy de acuerdo con ello”, remató ayer Trivelli.
Estados Unidos es el principal socio comercial de Nicaragua y tanto Callahan como Trivelli consideraron, por separado, que los ataques de Ortega podrían ahuyentar al capital inversor.
En sus discursos Ortega califica a Estados Unidos como el “imperio” y su tormentosa relación con ese país empezó en los años ochenta, cuando el dirigente sandinista cumplió su primer mandato.
Sin embargo, el presidente nicaragüense ahora es capaz de atacar verbalmente al “imperio” y a la vez solicitarle cooperación, como un patrullaje conjunto en el Mar Caribe para combatir al narcotráfico.
Trivelli indicó ayer que, en todo caso, las palabras también pueden causar daños, especialmente en el ámbito económico.
“Yo creo que cualquier Gobierno, si quiere inversiones, necesita tener un tono sensato, moderado y consistente hacia afuera”, advirtió Trivelli.
ELECCIONES EN LA RAAN
Las postergadas elecciones en los municipios de Bilwi, Prinzapolka y Waspam, en la RAAN, son vistas con recelo por parte de Estados Unidos.
Trivelli insistió ayer en que sin elecciones no hay democracia y el Gobierno de Estados Unidos —mencionó Callahan— quiere asegurar el Estado democrático en el hemisferio occidental, especialmente en Nicaragua.
El actual Embajador de Estados Unidos dijo que en sus recorridos por el Caribe ve a las escuelas funcionando y a los ciudadanos exigiendo elecciones.
“No soy miembro del Consejo Supremo Electoral, pero yo noto que todas las escuelas están funcionando. El mismo Consejo Supremo Electoral ha dicho que hará verificaciones el día de (la votación en) noviembre. Cuando yo hablo con la gente de allí, me dice que quiere elecciones y que es posible tenerlas. Entonces yo sí creo que hay condiciones para elecciones”, aseguró Trivelli.
Desde su campaña presidencial en el 2006, Ortega ha demandado a Estados Unidos no intervenir en los asuntos de Nicaragua, pero todavía no ha reaccionado a las recientes declaraciones de Callahan y Trivelli.