Tan feroz, tan frágil

[email protected] Cuando Pedro Martínez capturó su victoria 200 en abril del 2006, el registro de 243 triunfos para un latino, en poder del pinolero Denis Martínez, le comenzó a hacer señas. Pedro tenía entonces 34 años y pese a su prolongado historial de lesiones, se creyó que tras ganar 15 juegos y superar los 200 […]

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Cuando Pedro Martínez capturó su victoria 200 en abril del 2006, el registro de 243 triunfos para un latino, en poder del pinolero Denis Martínez, le comenzó a hacer señas.

Pedro tenía entonces 34 años y pese a su prolongado historial de lesiones, se creyó que tras ganar 15 juegos y superar los 200 innings en su primera campaña con los Mets, el dominicano iba a tener suficiente fuelle para seguir viento en popa.

Sin embargo sólo ha ganado nueve juegos más desde aquel momento, mientras la marca de Denis da la impresión que sobrevivirá al empuje del probable mejor lanzador latino de todos los tiempos, el temible y a la vez frágil, Pedro Martínez, de nuevo con una lesión.

Pedro es un producto forjado en la famosa academia de los Dodgers en Dominicana (Las Palmas), y pese al fuego que siempre proyectó, a la fuerza de sus disparos y su agresividad que exhibía en el montículo, su escaso fondo físico hizo que no lo llegaran a apreciar como merecía.

Y cuando se juntaron la necesidad de un camarero y el chance de salir de él, los Dodgers lo transfirieron a Montreal por Delino DeShields, un segunda base de prometedor inicio, pero de escaso éxito en realidad. El resto de la historia usted la debe recordar.

Martínez atrapó tres Cy Young y logró convertirse en el mejor tirador del beisbol en una era contaminada por esteroides y dominada por los cuadrangulares. Se llevó la triple corona del pitcheo en 1999 con 23-4 con 2.07, más 313 ponches en 213 entradas, en una de las campañas más grandiosas de todos los tiempos.

No obstante, a la par de sus éxitos, han estado también las lesiones. La última es una tensión en la zona de la corva que lo saca de acción al menos seis semanas.

Después de reaparecer al final del 2007 y arribar a los 3,000 ponches, Pedro dio la impresión de estar listo para dar otro impulso a su gran carrera, pero una vez más las lesiones se han antepuesto a su pretensión.

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