El vehículo espacial Julio Verne, el primero enteramente europeo, se acopló ayer con éxito a la Estación Espacial Internacional (EEI) al término de una pionera maniobra totalmente automatizada, lo que relanza a Europa en la carrera espacial, puesto que le otorga independencia con respecto a Estados Unidos y Rusia.
El éxito de la misión, la primera de este tipo que se hizo de forma automática y sin intervención desde la Tierra, abre la puerta a que la Agencia Espacial Europea (ESA) cumpla con sus compromisos en el desarrollo de la EEI de forma autónoma gracias a esta nueva generación de vehículos automáticos de transporte (ATV).
El Julio Verne entró en contacto con la estación a las 14:45 horas GMT, siete minutos después acabó la fase de amarre, lo que fue saludado con una salva de aplausos en la sede de la ESA en París. El vehículo, flotaba en el espacio a unos 40 kilómetros de la EEI, comenzó a aproximarse poco después de las 11:00 horas GMT. Tanto el ATV como la estación orbitan en torno a la Tierra a unos 28,000 kilómetros por hora.
Julio Verne se acopló a un muelle de amarre del módulo ruso Zvezda y allí permanecerá durante los próximos seis meses. Llevó más de siete toneladas de alimentos, combustible, oxígeno y material para experimentos.