- Un matrimonio guarda objetos pertenecientes a personajes del Puerto de Corinto
CORRESPONSAL / CHINANDEGA
Captar anécdotas del viejo Puerto de Corinto, recopilar testimonios de su actividad económica, recuperar piezas de sus personajes o recorrer la historia en fotografía, es el principal entretenimiento de un matrimonio originario de ese municipio, quienes convirtieron su hogar en una casa de los recuerdos.
“Es una colección personal. Es mi guaro. O las consecuencias de ser vago profesional”, ríe Ramón Ventura Cáceres (Júnior), mientras muestra las piezas antiguas, que representan alguna historia bonita de los viejos pobladores de esa ciudad-puerto, que cumplirá el 20 de diciembre 150 años de haberse firmado el decreto que establecía a Corinto como principal puerto, en sustitución de El Realejo.
Si usted quiere saber qué valija usó el legendario barbero, donde depositaban la correspondencia los extranjeros en tránsito o conocer cómo se medían los granos básicos en la primera pulpería del Puerto de Corinto, no espere más, visite la casa de los recuerdos de Júnior Cáceres y Alba Urey.
ENTRADA GRATUITA
Cualquiera que sea la fecha que escoja para conocer Corinto, no deje de visitar a la familia Urey, quienes no cobran ni un centavo por mostrar un legendario objeto, acompañado de su historia o recoger el pasado del puerto, en fotografías antiguas.
Júnior combina su trabajo de entrega de remesas con su hobbie. En su juventud se embarcó por necesidad más que por ímpetu juvenil y en esa experiencia de vida conoce con propiedad los puertos más importantes del mundo.
“Ninguno es como el Puerto de Corinto. Son lindos puertos, pero nuestros paisajes son originales, la gente es de puertas abiertas, de mucha hospitalidad”, agrega.
A sus 60 años ya no puede trotar cinco kilómetros como cuando era joven. “Tengo el espíritu de un joven, habitando en el cuerpo de una persona con experiencia”, se define.
Es un hombre enamorado de su esposa Alba, quien comparte el entretenimiento y complementa las historias de su colección privada.
“Hay máquinas de coser antiguas, teléfonos, planchas de hierro, valijas que usaban quienes pasaban por el puerto, son objetos que hablan por sí solos. Fíjate que tengo la balanza de doña Guadalupe Herrera, la primera mujer en tener carro y la más fuerte pulpería”, recordó.
“Tengo la valijita de Guillermo Lezama, el tradicional barbero de Corinto, también el cántaro de Chepito Altamirano, un ciego que jalaba agua desde un puesto de agua, en el barrio”, afirmó.
La casa es una referencia para turistas europeos. Pero ellos quieren que las nuevas generaciones de corinteños conozcan a Corinto por dentro y mejor aún, que quienes se fueron por la suerte del destino, vengan a recordar los viejos tiempos de un Corinto que generó mucha fuerza laboral.
El matrimonio Cáceres Urey, escribe datos y testimonios sobre la historia del puerto y sus primeros habitantes, cuál era la principal actividad del puerto, cómo se sobrevivía y los primeros barcos que atracaron, con los cuales, en un futuro, podría editar un libro acerca de esta bella e inolvidable puerta principal de Nicaragua en el Océano Pacífico.