Guadalupe Altamirano Vanegasvende hasta pescado seco de Nicaragua, en su negocio ubicado en San José, Costa Rica. (LA PRENSA/J.BRAVO)

Un tramo con comida nica en San José

El galerón de doña Lupe “transporta” al inmigrante Corresponsal/Costa Rica El negocio de Guadalupe Altamirano Vanegas, ubicado en pleno centro de San José, es quizá el único de Costa Rica que se parece a un tramo de cualquier mercado de Nicaragua. Este galerón lleno de frutas y verduras se distingue de los que hay a […]

  • El galerón de doña Lupe “transporta” al inmigrante

Corresponsal/Costa Rica

El negocio de Guadalupe Altamirano Vanegas, ubicado en pleno centro de San José, es quizá el único de Costa Rica que se parece a un tramo de cualquier mercado de Nicaragua.

Este galerón lleno de frutas y verduras se distingue de los que hay a su alrededor, porque ahí se venden múltiples productos alimenticios importados de Nicaragua.

Hace dos semanas, por ejemplo, esta señora originaria de León trajo a vender pescado seco (gaspar), cuajadas, dulce de caña de azúcar y granadilla, para aprovechar la próxima temporada de Semana Santa. Pronto venderá mango liso importado de Rivas y los gustosos almíbares.

Para finales del año anterior doña Guadalupe ofreció en su negocio gofios, cajetas, carritos de madera y matracas que compró en Masaya, aprovechando que muchos nicaragüenses que celebran La Purísima en Costa Rica demandaron algunos productos de la tradicional “gorra”.

“Yo traigo a vender a Costa Rica todo lo que miran mis ojos”, dijo con cierto humor doña Guadalupe, al terminar de escribir una enorme lista de productos que semanalmente trae desde Rivas, Masaya, Managua, León o desde otro punto de Nicaragua.

Además de comercializar productos que acompañan la dieta de los costarricenses y nicaragüenses, vende comidas típicas de Nicaragua como vaho, vigorón y nacatamales.

Tiene hasta un molino idéntico a los que hay en Nicaragua, aparato que ocupa semanalmente para moler granos de bebidas infaltables como pinolillo, pinol, semilla de jícaro y chicha.

Esos productos, junto a los pastes, canela, achiote, rodamina y hasta naranja agria, atrae a una enorme clientela de nicaragüenses que no precisan viajar a su país para conseguirlos.

SU HISTORIA

La historia de doña Guadalupe es tan particular como su negocio, porque es una de las pocas nicaragüenses que en corto tiempo han logrado éxito en Costa Rica, emigró junto a su pareja en 1997, cuando se vino a pique el negocio que tenía en el Mayoreo de Managua.

Estando en San José, combinaba las labores de doméstica y la venta de vigorón en el parque La Merced, sitio de alta concentración de nicaragüenses, también cuidaba vehículos sobre la Avenida 10 de esta capital.

“Yo vine de Nicaragua sólo con el poder de Dios y estando aquí siempre le pedía un lugarcito donde vender”, comentó.

Aseguró que “yo traigo de todo, hasta pescado crudo he traído, si vieras los guapotes que vendo, encurtidos, un montón de cosas”.

Ahora, Altamirano tiene un floreciente negocio en donde emplea a cinco familiares más, su tramo es muy conocido y es raro quien no visita el tramo “de la Lupe”.

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