- Proyecta bajar a 1,000 el número de establecimientos, en un intento por abrir puertas del mercado de la UE
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El Gobierno brasileño reducirá a menos de 1,000 el número de establecimientos rurales que quiere habilitar para exportar carne bovina a Europa, luego que una lista inicial de 2,681 haciendas fue rechazada por la Unión Europea (UE), informó ayer jueves el Ministerio de Agricultura.
“Habrá una nueva lista. Ya fueron presentados reportes técnicos sobre 683 establecimientos. Hasta el 15 de febrero se presentarán nuevos integrantes de la lista, pero estimo que no llegará a 1,000”, dijo a la AFP el portavoz del ministerio, Paulo Tavares.
La UE suspendió el 31 de enero las importaciones de carne bovina brasileña por considerar que no había conseguido suficientes garantías sanitarias de las haciendas que Brasil quería calificar. Brasil reaccionó clasificando la medida como “innecesaria, desproporcionada e injustificada”.
No obstante, el Ministro de Agricultura, Reinhold Stephanes, admitió el miércoles en una reunión que la lista inicial tenía “pequeñas fallas y errores de detalles”, para indicar que un nuevo listado de establecimientos sería enviado a Bruselas. “Pensamos que con todos los documentos en orden la UE aceptará la nueva lista”, comentó Stephanes con la prensa.
ESPERAN RESULTADOS
La aceptación de este nuevo listado sería un primer paso para la reapertura del mercado europeo a la carne bovina brasileña.
El número de establecimientos que Brasil quiere habilitar para exportar supera en mucho el límite establecido por la UE, de 300 establecimientos.
Sin embargo, Stephanes se mantuvo optimista: “Es una negociación completa que ha comenzado hace ocho años”, dijo, para destacar que los 683 establecimientos seleccionados por Brasil en cinco regiones del país son “totalmente seguros”.
Veterinarios europeos realizarán controles aleatorios en haciendas brasileñas a partir del 25 de febrero próximo, anunció el secretario de Defensa Agrícola, Inácio Kroetz.
EFECTO DOMINÓ
Entretanto, productores y frigoríficos de Brasil esperan que la demanda interna y nuevos mercados compensen el mazazo que su principal cliente (UE), les propinó al suspender las compras de carne bovina.
Los productores brasileños vislumbran, además, que el excedente de carne provocará derrumbe de los precios del sector.
Para el Gobierno brasileño, la medida europea fue “innecesaria, desproporcionada e injustificada” y responde a presiones proteccionistas.
“Ellos tienen (el mal de) la vaca loca, y opinan sobre lo que pasa acá”, dijo el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.