El Museo de Arte Moderno de Sao Paulo (MASP), en Brasil, el mayor de América Latina de donde fueron robados el jueves un Picasso valorado en 50 millones de dólares y una obra del brasileño Portinari, no tenía alarma y sus obras no están aseguradas, confirmó la institución.
“El edificio del MASP está asegurado, pero no las obras”, informó la asesoría de prensa consultada. Ello porque “hay un acervo valiosísimo y un seguro costaría a lo mejor 10 millones de reales (más de 5 millones de dólares) y el museo no factura eso”.
El robo —realizado en tres minutos exactos que tardaron los ladrones en forzar la puerta del museo y llevarse las dos obras ubicadas en salas diferentes y distantes— puso al descubierto que las condiciones de seguridad no eran las más intensas.
El MASP tiene un acervo valorado en mil millones de dólares, según versiones de prensa. Pero “no tiene alarma. Posee un sistema de seguridad que funciona por rondas y en 60 años no fue burlado y siempre funcionó”, dijo la asesoría. Los cuadros tampoco tenían sensores para detectar su hurto.
No había ningún guarda en las instalaciones en el momento del robo, porque habrían descendido al sótano, coincidiendo con el cambio de guardia.
La Policía informó además que las imágenes del sistema de cámaras del museo no tienen calidad suficiente para que los ladrones sean identificados.
El robo fue “fácil, simple y barato”, concluyó irónicamente el diario O Estado de Sao Paulo.
En el mercado, el Retrato de Suzanne Bloch, que cierra la época azul de Pablo Picasso, se cotizaría a unos 50 millones de dólares y el Labrador de Café, considerado un icono de la pintura brasileña, de Cándido Portinari, en 5 millones, según estimación de marchantes.
El museo, que hace dos meses ya sufrió un intento frustrado de robo, no atribuye el hurto a falta de seguridad: “Lo que ocurrió ayer (jueves) fue una tragedia, una fatalidad, que ocurre en otros museos del mundo”, dijo la asesoría.
El policía a cargo de la investigación, Marcos Gomes de Moura, consideró que “fue un trabajo de profesionales”. Esa versión fue contestada ayer por el ex director de la Biblioteca Nacional y representante de la casa de subastas Sotheby's en Brasil, Pedro Correa de Lago.
“Ladrón sofisticado no usa palanca de hierro para robar museo”; “si tuvieran el mínimo de conocimiento sabrían que esos cuadros son invendibles”, porque todo el mundo los conoce, dijo al diario Folha.
Joao Cándido Portinari, hijo del pintor, eximió al museo de culpa: “…Hechos como ese ocurren en los mayores museos del mundo”.