Recuerdos “La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado”. Gabriel García Márquez (1927-?) Escritor colombiano.

Recuerdos “La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado”. Terremoto Mañana 23 de Diciembre se cumplen 35 años del terremoto que destruyó Managua a las 12:35 minutos de la madrugada. La tragedia fue dantesca no sólo por ocurrir a las puertas de […]

Recuerdos

“La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado”.

Terremoto

Mañana 23 de Diciembre se cumplen 35 años del terremoto que destruyó Managua a las 12:35 minutos de la madrugada. La tragedia fue dantesca no sólo por ocurrir a las puertas de la Navidad, cuando todo mundo se preparaba con alegría, regalos y fervor a celebrarla, en medio de luces y arreglos típicos de la época, sino por la masiva cantidad de muertes en una ciudad capital aún muy pequeña y poco poblada.

No hubo quién no perdiera a un familiar, una amistad, un vecino o un conocido. Familias enteras perecieron en segundos; unos aplastados por el derrumbamiento de sus casas y otros atrapados en los escombros, tras una larga agonía, o peor todavía, muchos murieron quemados en los incendios que se desataron inmediatos al desastre.

Hombres, jóvenes, muchachas, niñas, niños, ancianos, mujeres, religiosos o laicos, nada importó ni detuvo al terremoto. Se llevó a cuantos pudo y fueron miles los que no amanecieron el 23 y que confiados se habían acostado la noche del 22 o estaban inmersos en sus actividades propias, sin sospechar que estaban viviendo sus últimas horas o minutos en este mundo. Dios así lo quiso.

Lo que el sismo no terminó de derribar fue arrasado por los incendios. Managua parecía en la mañana una ciudad bombardeada o como si una explosión nuclear la acabó. Lo peor vino después con el caos, las evacuaciones forzosas, la emigración hacia los departamentos, los saqueos, el vandalismo, los problemas de distribución de la ayuda internacional y, como si fuera poco, el penoso trabajo de recoger y enterrar a los miles de cadáveres de las víctimas, en muchos casos fueron llevados a fosas comunes. El terremoto del 23 de Diciembre de 1972 marcó radicalmente un antes y después en nuestra historia. Fue el principio de una era de tragedias y calamidades que aún padecemos y sus consecuencias las seguimos sintiendo a pesar que Managua se ha reconstruido poco a poco aunque desordenadamente, sin la gloria y belleza que gozaba antes de la catástrofe. Managua es hoy todavía una ciudad sin rostro y sin identidad.

A todas las miles de víctimas que quizás hoy estarían viviendo y merecían vivir, pero que murieron porque el terremoto les arrebató la existencia, no debemos olvidarlas y por ellas debemos elevar plegarias por su eterno descanso, sin olvidar las lecciones del cataclismo.

Marlon José Navarrete Espinoza

Investigar agresión

La Asociación de Periodistas de Nica-

ragua “Pedro Joaquín Chamorro Cardenal” pide públicamente al Presidente de la República Daniel Ortega, que se investigue el acto de agresión en contra del periodista del Diario LA PRENSA Jorge Loáisiga, por parte de elementos civiles “camisas azules” auxiliares de la Policía de seguridad del Presidente y que se sancionen a los responsables, ya que esto constituye una intimidación que coarta severamente la libertad de expresión y Prensa en Nicaragua. Este hecho, ocurrió en un acto oficial en el barrio Ariel Darce, la noche del miércoles 19 de diciembre, donde los “camisas azules”, después de golpear al periodista, lo entregaron a dos policías que lo esposaron sin ningún motivo.

Esta agresión viene a confirmar la denuncia realizada ante la Sociedad Interamericana de Prensa, de que existe una prohibición para los periodistas de LA PRENSA y del Canal 2 de cubrir ciertos actos oficiales.

Todos estos acontecimientos nos hacen recordar que en el pasado reciente, en la década de los ochenta, la libertad de expresión, de pensamiento y el derecho a la información fueron reprimidos. Sería bueno que el señor Presidente de la República al dar a conocer las conclusiones de su investigación, garantizara que se va a cumplir con la Constitución Política nicaragüense que garantiza el mantenimiento irrestricto de una comunicación pública libre.

Francisco Rivas Quijano

Los camisas azules

En la esfera gubernamental, donde se impone la mano férrea de la co-presidenta en todos los niveles, es difícil creer que el ataque contra el periodista de LA PRENSA Jorge Loáisiga haya sido producto de “un mal entendido” o “al calor del momento”, por parte de las fuerzas de choque del Presidente.

Si esto es así, entonces existe una falla que pudiera poner en peligro la seguridad del mandatario, pues indica que no hay ni control ni coordinación entre los responsables de su protección. Es irónico que en la acción, se hayan revivido los camisas azules, aquellos que en sus vidas pasadas defendieron al otro dictador.

Si fuese cierto que la señora de Ortega manda, ella deberá asegurarse que los “hermanos periodistas” no vuelvan a ser atacados simplemente por querer informar al “pueblo presidente”.

Luciano Cuadra W.

Repudio a agresión

Sabemos que la mayoría del pueblo de Nicaragua no votó a favor de Daniel Ortega y esto significa que la población en gran parte no está a favor de este autoritario Presidente.

Entonces deberíamos repudiar los actos de violencia que están aconteciendo en Nicaragua en contra del periodismo, de la libertad de expresión, por parte de los famosos soldaditos de Daniel Ortega, como es el caso más reciente en contra del señor Jorge Loáisiga. Esta agresión fue perpetrada por elementos de seguridad del presidente Daniel Ortega y al menos dos agentes de la Policía Nacional.

Nicaragua entera no puede dejar pasar por alto estos atropellos en contra de la población, ya sea que las víctimas son periodistas o no periodistas. No podemos quedarnos callados ante tales hechos insólitos, Nicaragua hoy por hoy no es la misma que la de los años ochenta. Los invito de manera pacífica a repudiar estos hechos violentos y vergonzosos para la Nicaragua que queremos en el futuro, una Nicaragua pacífica llena de gente intelectual con ganas de superación viviendo en armonía los unos y los otros.

William alvarez.I

Narcotráfico

El aislamiento en que viven las comunidades costeñas provoca que se viva bajo el régimen de la ley del más fuerte. Ojalá que los comunitarios de todas esas comunidades no apoyen el narcotráfico. El dinero es una tentación para cualquiera que no tiene ni un solo centavo en la bolsa. Por lo tanto pueden caer en la trampa de apoyarlos sin medir que la droga está afectando a millones de jóvenes en el mundo y que muchos otros están en riesgo.

Mercedes Álvarez

Cartas al Director

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