- Los sabotajes entre las candidatas de concursos de belleza no son nada raro. Las historias sobran, y aunque parezcan blancas travesuras, las víctimas lloran y hasta patalean
Que le corten un mechón de cabello o que le escondan un vestido puede parecer pequeñas bromas de las que luego llegue a reírse, pero en los concursos de belleza son “pecados capitales” y traiciones imperdonables que bien pueden costarle a la víctima incluso el título.
Quien dijo que este tipo de eventos es cosa fácil, está equivocado, y eso se comprueba con lo relatado por algunas modelos nicas.
Los concursos de belleza no son sólo maquillaje, tacones y sesiones de fotos; también implican estrés con el que muy pocos pueden lidiar, y a esto se suma el denso ambiente de malas miradas y comentarios entre las participantes. Los complots no faltan, he aquí algunos de ellos.
Hablamos con Maxwell West, director de la academia de modelaje Imperios’s Management y quien además cuenta con vasta experiencia en concursos de belleza, pues tiene en su trayectoria el manejo de varias franquicias internacionales.
Maxwell explicó que lo más común en este tipo de eventos son el soborno, los concursos arreglados, las concursantes sin escrúpulos, los padres obsesionados y la corrupción.
El sabotaje no solamente consiste en planes calculados fríamente, porque este, incluso comienza desde el momento de la presentación de las candidatas. “Cada una sabe que hay un tiempo determinado para presentarse y sin embargo, más de alguna se sobrepasa del límite para así lucirse y dejar menos tiempo al resto de candidatas”, comenta Maxwell.
Pero eso es inofensivo a la par de agresiones como la sufrida recientemente por Ingrid Rivera Santos, Miss Puerto Rico 2007, quien denunció que el maquillaje y vestuario que usó habían sido rociados con gas pimienta.
Maxwell nos contó el caso de una candidata en el certamen Female Model 2001, en Curacao. “Ella acostumbraba a usar espuma para peinarse, y se la aplicaba directamente en el cabello. Parece que alguien vio eso y cambió el contenido del frasco. Minutos antes de salir al escenario, cuando ella intentó retocarse el peinado y usó el frasco, lo único que salió fue un gran chorro de agua que hizo que su peinado se destruyera por completo”, contó Maxwell. La candidata tuvo que salir con un peinado menos “glamoroso”.
“En Expo Modelos 2000 en Panamá, una de las candidatas lloraba minutos antes de salir con los trajes de gala porque su vestido había sido cortado con una cuchilla. Al final tuvo que salir con el vestido que había usado para la conferencia, una noche antes”, reveló.
Algo parecido le ocurrió a Cristiana Frixione, Miss Nicaragua 2006, quien contó que durante su participación como candidata por Reina del Carnaval Alegría Por la Vida, alguien “accidentalmente” había destruido parte de su traje de fantasía.
En el mismo concurso, Cristiana nos contó que “otra de las concursantes lloraba histérica minutos antes de salir al escenario pues alguien le había escondido la falda de su traje de fantasía”.
En Miss Guatemala 2001, a una de las candidatas le cortaron con una tijera el fleco desde la raíz mientras dormía. La víctima salió con un peinado diferente para esconder semejante atrocidad.
OBJETOS EXTRAVIADOS
El caso de las cosas que por arte de magia se desaparecen es muy común. Así nos contó Sharon Amador, primera finalista de Miss Nicaragua 2006. Dijo que durante una de las giras de este certamen, la banda que decía su nombre se había “extraviado”. “Obviamente yo no la había perdido, la banda apareció hasta el día siguiente”, declaró Sharon.
Maxwell agregó que en el certamen New Faces 1998, en Costa Rica, a una de las candidatas le escondieron la maleta donde tenía todo su vestuario para una sesión de fotos. “Otra de las candidatas puso la maleta lejos de las demás para evitar que el botones del hotel la metiera con el resto del equipaje”.
En el Carnaval de Masaya, en el 164 aniversario de la ciudad, una de las candidatas le jaló la silla a otra, esta se cayó y se golpeó el coccis. “Hasta hoy la muchacha ha tenido problemas en la columna. La “bromista” dijo que había pensado que su compañera iba a caminar y por amabilidad había quitado la silla para que pasara”, contó Maxwell.
El motivo de todas estas malas jugadas son celos, envidia y sentimientos similares. Cristiana dijo que “es normal que a la candidata más fuerte y con más posibilidades de ganar la hagan sentir mal o insegura respecto a su vestuario. Lo hacen para bajarle los ánimos”. Parece que para concursar en estos eventos la preparación debe incluir armas para protegerse del “terrorismo”.