En regiones como Mesoamérica el maíz es parte de la dieta básica de la población. (LA PRENSA/ARCHIVO)

FAO: seguridad alimentaria en riesgo

Organismo mundial lanza alerta como consecuencia de alza de precios y bajón en producción de algunos granos [doap_box title=»Efectos en otros sectores» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El cambio climático, según ha advertido la FAO, no sólo afectará a la agricultura, sino también a otros sectores productivos. El aumento de las temperaturas puede tener graves repercusiones en los […]

  • Organismo mundial lanza alerta como consecuencia de alza de precios y bajón en producción de algunos granos
[doap_box title=»Efectos en otros sectores» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El cambio climático, según ha advertido la FAO, no sólo afectará a la agricultura, sino también a otros sectores productivos.

El aumento de las temperaturas puede tener graves repercusiones en los ecosistemas de montaña, con daños a las especies animales, vegetales y los medios de subsistencia de esas regiones.

Para los animales silvestres un clima más cálido “podría significar su extinción a medida que sus hábitats desaparecen”, agregó recientemente la organización en un comunicado.

Entretanto el sector ganadero también sufriría las consecuencias, debido a la prolongadas sequías.

La atmósfera se ha calentado ya en un promedio de 0.7 grados centígrados, en comparación con lo observado a comienzos del siglo XIX, y que con 1.3 grados más, sobrevendrían efectos graves como la escasez regional de agua y cultivos perdidos, según advirtió un panel de expertos en la Conferencia sobre Cambio Climático realizada la semana pasada en Indonesia.

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El director de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Jacques Diouf, alertó ayer del “dramático” incremento de los precios que “amenazan la seguridad alimentaria de millones de personas” y propuso un plan “urgente” de actuación internacional para poder combatirlo.

El aumento de los precios afecta “en particular a los países más pobres del mundo, muchos de ellos en vías de desarrollo que en su mayoría viven de la importación de alimentos”, señaló Diouf en un encuentro con la prensa en Roma, donde la FAO tiene su sede mundial.

ALGUNAS RECOMENDACIONES

Para ayudar a estos países a combatir el aumento de los precios, el director de la FAO propuso proporcionar a los agricultores bonos con los que puedan obtener directamente semillas y fertilizantes, para que la producción agrícola no sufra una disminución.

Diouf explicó que el plan se dirige a la protección de los sectores “más vulnerables” de la sociedad y destacó que “en lugar de dar a los agricultores directamente el pan, se les dará lo necesario para su producción”.

La FAO destinará 17 millones de dólares a este plan que deberá contar además con el apoyo de los gobiernos de los 192 países miembros y donaciones bilaterales o multilaterales en colaboración con el sector privado.

“La agricultura es una fuente primaria que puede aligerar la pobreza y mejorar el acceso a la alimentación, por lo que son necesarias nuevas inversiones en este sector para mejorar la productividad”, resaltó.

El director de la FAO proporcionó datos significativos del aumento de los precios como la “brusca” subida de las materias primas que incrementaron en un 40 por ciento respecto a 2006, mientras que entre 2005 y 2006 habían sufrido un aumento del 9 por ciento.

TRIGO Y MAÍZ A LA BAJA

Además los datos de la FAO señalan que el costo total de los alimentos importados por los denominados Países de Bajos Ingresos y con Déficit de Alimentos (PBIDA) será este año un 25 por ciento mayor que en el precedente y superará los 107,000 millones de dólares.

Por otra parte, han disminuido notablemente las existencias de muchos alimentos como el trigo que, según Diuof, en 2008 descenderán a 420 millones de toneladas, la cosecha más baja desde 1983, que “se encuentra todavía por debajo de la de 2007”.

Los cálculos de la FAO prevén que este año las existencias de trigo llegarán a 122 millones de toneladas, lo que supone 70 millones menos, o un 11 por ciento menos respecto a la cosecha pasada, la peor desde 1998.

Las provisiones de maíz fueron este año de 129 millones de toneladas, lo que supone 12 millones menos, o un 10 por ciento menos que en la cosecha precedente.

Diouf resaltó que esta disminución de las cosechas se debe al cambio climático que afectó, entre otros, a Australia o Ucrania, que se encuentran entre los mayores productores del mundo y también a la mayor demanda de biocombustibles.

Los datos de la FAO revelan que desde 2003 se ha duplicado el uso de maíz utilizado para biocombustibles y prevén que la demanda aumentará doce veces hasta 2016, lo que supondrá que debe pasarse de las 15 millones de toneladas que se producen actualmente a 110 millones.

CAMBIOS EN DIETA

A ello se suma el crecimiento mundial de la población de 78.5 millones de personas anuales y el cambio de la dieta en tantos países en vías de desarrollo como India, China y Brasil que han pasado de alimentarse básicamente de cereales a consumir carne.

El aumento de los precios también se hizo notar en el petróleo, que ha llegado a los 90 dólares el barril y “está tocando picos récord desde 1990”, señaló Diouf, al igual que el gas, cuyos precios se han triplicado desde 1990.

Actualmente hay 37 países que se enfrentan a crisis alimentarias (principalmente en África) debido a conflictos y a una subida sin precedentes del precio de los alimentos básicos y, “si no se interviene a tiempo para limitar los daños, estos países no tendrán ninguna esperanza”, aseguró Diouf en su informe ayer.

Economía

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