- Mujeres con capacidades diferentes se abren paso para mostrar sus habilidades
CORRESPONSAL / CHINANDEGA
Rosa Virginia Castellón no esconde su parálisis cerebral infantil (CCI). Nació con ella y es un ejemplo de superación dentro del grupo de 20 mujeres con discapacidades diferentes, de la Casa Esperanza, en El Viejo.
“Me dijeron que no caminaría, que no hablaría, que no podría hacer nada, pero tuve un abuelo pencón”, dijo la mujer de 42 años de edad, cuyo esfuerzo por salir adelante, es innegable.
Con dificultades para caminar, para hablar o sostener algo en la mano, Rosa Virginia borda, pinta tarjetas y hace piñatas, al igual que sus compañeras y adicionalmente a ese aprendizaje, lleva clases de alfabetización, en nivel avanzado.
“Tengo una hija de 13 años que mantener. No puedo estar desocupada, tengo que trabajar”, dijo la agraciada mujer, quien tiene una elevada autoestima.
ALCALDE SANDINISTA INDIFERENTE
El grupo se queja de la indiferencia del alcalde sandinista German Muñoz, de quien se dice se le invita a las ferias, reuniones y veladas, pero nunca asiste.
Reyna Isabel Calero explicó que el proyecto que se fundó hace 17 años en ese poblado, tiene sus frutos, porque las tarjetas de toda ocasión, que ellas pintan, son ofrecidas en tiendas de la orden religiosa de Las Mercedarias, en países como España, México o Japón.
“Todos los trabajos elaborados se venden aquí, pero también se exportan”, dijo la mujer que usa silla de ruedas para movilizarse.
En Casa Esperanza se bordan fundas, ropa para niños, camisas en crucetas, tarjetas, bolsos, piñatas y pan de soya, para consumo interno del centro.
UN EMPUJÓN
Rosvia Pol es miembro de la congregación de hermanas Mercedarias que acompaña a las mujeres viejanas, en su proyecto de abrir una tienda para exponer sus manualidades.
“A ellas sólo se les dio un empujón para desarrollar las habilidades que tienen y ahora vamos a comercializar esos hermosos trabajos”, afirmó Pol, quien confiesa que las tarjetas se exportan a Japón, México, Holanda y España.
COOPERACIÓN SÓLO EN EL VIEJO
Pol relata que la única cooperación en Nicaragua está en El Viejo. Tienen proyectos para jóvenes, para campesinos y mujeres con capacidades diferentes.
“Que se mejore la calidad de vida, en formación, autoestima, elaboración de huertos”, dijo Pol, quien aclara que son financiadas por el Organismo No Gubernamental Amigos de Holanda, con un costo de doce mil dólares por año.