- Propuesta fue hecha recientemente por la Conferencia Episcopal de Colombia
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El presidente colombiano Álvaro Uribe removió, al aceptar la apertura de una “zona de encuentro”, el obstáculo básico que ha impedido a su Gobierno y a las FARC negociar un acuerdo humanitario sobre secuestrados por esa guerrilla.
Uribe aprovechó una ceremonia de graduación de nuevos generales de la Policía Nacional para anunciar que acogía una propuesta de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), para facilitar el territorio que permita asumir la negociación.
“Nos proponen una zona de encuentro”, dijo el gobernante en el campo de paradas de una escuela policial del sur bogotano, en el que se congregaron los altos mandos y antiguos jefes de la Fuerza Pública, funcionarios del Estado y representantes del cuerpo diplomático, entre ellos de Estados Unidos.
“El Gobierno manifiesta la disposición de aceptarla con unos puntos importantes por tener en cuenta”, dijo luego, para señalar que este escenario de diálogo podrá establecerse en cualquier parte del país, en una zona rural preferiblemente sin puestos militares o policiales que deban ser removidos y sin o con poca población civil.
Uribe también anunció que el Ministerio de Defensa destinará un presupuesto de 100 millones de dólares “para estimular desmovilizaciones de grupos de las FARC, que traigan consigo secuestrados y los liberen”.
ENCUENTRO POR UN MES
El Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, explicó que esa zona tendría una duración de 30 días y, además, reveló que el Gobierno solicitó al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) que busque ante las FARC un acceso para visitar a los secuestrados y verificar su estado de salud.
Con mucho agrado recibió el presidente de la CEC, el arzobispo Luis Augusto Castro, el anuncio de Uribe, de acoger esta iniciativa que se precipitó tras la aparición de conmovedoras pruebas de vida de la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, también de nacionalidad francesa.
Ella, junto a tres estadounidenses, varios políticos, policías y militares, hacen parte de una lista de 45 secuestrados que las FARC intentan “canjear” por unos 500 rebeldes presos.
El anuncio “lo podemos ver como un gesto del Presidente”, dijo Yolanda Pulecio, madre de Betancourt, secuestrada en febrero del 2002.
El arzobispo Castro dijo que espera “que las FARC nos den este regalito de Navidad, de aceptar positivamente esta visión de la zona de encuentro”.