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El beisbol pinolero tuvo un año repleto de emociones y sorpresas en las series finales de sus campeonatos.
La serie por el título de la Liga Profesional, en febrero, dejó con la boca abierta a todos, que no podían creer cómo el Bóer vencía por barrida de cuatro juegos al León.
La maquinaria capitalina, encabezada por el destructor artillero Clyde Williams y reforzada por los estelares lanzadores Julio Raudez y Miguel Pérez, dejó sin chance a los felinos.
Williams encaminó al Bóer con un jonrón en el octavo inning que cambió la historia del primer juego ante 20 mil fanáticos en el Estadio Nacional. Raudez ganó un partido y salvó otro, mientras que Marlon Abea bateó de forma fluida.
TIBURONES INCREÍBLES
Los Tiburones estaban perdiendo tres juegos a cero la final del Campeonato Nacional en agosto, cuando de forma sorprendente arrebataron la serie ganando los últimos cuatro.
El más emocionante fue el sexto duelo. Los Tiburones tenían la guillotina en el cuello al cierre del noveno inning, hasta que Juan Carlos Urbina empató el juego 4-4 con un jonrón de dos carreras y Yáder Hodgson con otro proyectil.
En el séptimo juego masacraron 15 a 0.