- Encíclica Spe salvi también señala al materialismo, el pesimismo cristiano y al ateísmo
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CIUDAD DEL VATICANO/AFP
El papa Benedicto XVI firmó este viernes la segunda encíclica de su pontificado, Spe salvi (Salvados por la esperanza), en la que hace una autocrítica del cristianismo moderno y analiza sobre todo el pesimismo y el materialismo que sacude a los europeos.
“Elemento distintivo de los cristianos” es “el hecho de que ellos tienen un futuro (…) saben que su vida, en conjunto, no acaba en vacío”, sostiene el Papa en su nuevo documento.
Para el jefe de la Iglesia católica, teólogo de formación, la humanidad no se salvará ni por el progreso, ni por la ciencia, ni por las revoluciones políticas, sino por la esperanza colectiva que le ofrece el cristianismo.
“El cristianismo no traía un mensaje sociorrevolucionario como el de Espartaco, que, con luchas cruentas, fracasó. Jesús no era Espartaco, no era un combatiente por una liberación política como Barrabas o Bar-Kobebá”, escribió el Papa.
El texto comienza con el pasaje de la Carta del apóstol San Pablo a los Romanos “en la esperanza fuimos salvados” y cita a varios filósofos alemanes, entre ellos a Karl Marx, Emmanuel Kant y Theodor W. Adorno, para analizar las razones por las cuales se ha llegado a “la oscuridad del presente”.
“Es un llamado a una esperanza no sólo individual, sino de alguna forma colectiva”, sostiene Andrea Olivero, presidente de las Asociaciones Católicas de Trabajadores Italianos (ACLI).
La nueva encíclica, de 77 páginas en español, está dividida en ocho capítulos, donde aborda las enseñanzas dejadas por santos ejemplares sobre la virtud de la esperanza cristiana, como San Agustín de Hipona y Santa Josephine Bakhita, la religiosa africana de Sudán que fue esclava, proclamada Santa por Juan Pablo II.